Reseña de El olor del bosque de Hélène Gestern

13 septiembre, 2020
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13 septiembre, 2020 Pilar Fernández Senac

Reseña de la novela El olor del bosque

TITULO: El olor del bosque

AUTOR: Hélène Gestern

EDITORIAL: Periférica & Errata naturae

TRADUCCIÓN: Laura Salas Rodríguez

*PÁGINAS: 777

AÑO: 2020

GÉNERO: Narrativa

Sobre la autora

1971 Nancy (Est. Francés).

Hélène Gestern publicó su primera novela, Eux sur la photo, en 2011, por la que recibió numerosos premios y que fue un gran éxito entre los lectores. Interesada en la historia de la fotografía y la escritura autobiográfica, estos temas han articulado siempre su obra. A pesar de que algunos de sus libros, entre los que cabe destacar La part du feu (2013), Portrait d’après blessure (2014) y Un vertige (2017), han sido traducidos a varias lenguas, El olor del bosque es el primero que se publica en castellano. Además de escribir, es profesora e investigadora en la Universidad de Lorena.

Sinopsis

La vida de Élisabeth Bathori, historiadora de la fotografía, cambia abruptamente cuando Alix, de ochenta y nueve años, le confía las cartas de su tío Alban de Willecot, escritas desde el frente durante la Primera Guerra Mundial, y dirigidas a su amigo, el famoso poeta Anatole Massis. Junto a las cartas, su investigación la lleva a descubrir un diario en clave y un álbum con fotografías.

Un verdadero tesoro para su carrera profesional. Pero no sólo. Gracias al enigma de estas vidas ajenas, el esfuerzo por recrear el tiempo en el que Alban y sus seres queridos aún podían esperar y abrazarse, amar y soñar, supone para Élisabeth, que reanuda su trabajo después de largos meses de duelo, una oportunidad para volver a visitar las sombras de su propio pasado y recordar que sigue viva. Esta herencia memorialística está acompañada por otro legado: una acogedora casa en el campo en medio de Francia.

Desde allí, Élisabeth se sumerge en la historia de Willecot y empieza a sentir un sincero afecto por él, un hombre a quien la guerra hizo abandonar sus estudios de astronomía y que convivió a diario con la violencia de las trincheras. Comienza igualmente la búsqueda de Diane, la joven de la que el teniente estaba enamorado. En busca de respuestas, viaja a Lisboa, Berna, Madrid y Bruselas para citarse con todas aquellas personas que, gracias a sus recuerdos, la ayudarán a reunir cien años de vidas en un todo con sentido.

El olor del bosque es una travesía por la pérdida, una investigación sobre las historias de los desaparecidos, engullidos por la guerra —la Primera y la Segunda Guerra Mundial—, el tiempo y el silencio. Pero esta novela —monumental, múltiple, apasionante— celebra también la fuerza inesperada del amor y la memoria cuando se trata de alumbrar el futuro de sus huellas: las que iluminan, pero también devoran a los vivos.

Mi opinión

Esta novela se ha convertido en una de mis grandes lecturas de este año. Año en el que, es cierto que no he leído mucho, por lo que todavía se agradece más cuando una historia consigue que entres de pleno en ella.

Una mujer que está sumergida en un duelo recibe un encargo laboral que no puede rechazar, encargarse de un archivo fotográfico de la II Guerra Mundial. Esta premisa ¿sencilla?, da paso a una compleja historia donde el pasado y el presente se difuman, en la que encontramos una maravillosa correspondencia, complicadas relaciones personales, momentos y vivencias de las dos grandes guerras, personajes que se entrelazan en el espacio y el tiempo sin saberlo…

La historia está narrada desde la voz de Élisabeth, que te cuenta a ti, el ser que ha perdido, lo que ocurre en esa etapa de su vida a partir del momento en que ese legado llega a sus manos. Entretejida con esa voz tan personal e íntima, hallamos cartas y retazos de historia contados por sus propios protagonistas.

«Hoy, a pesar de las mantas en las que me envuelvo, no queda más que el frío nocturno que me muerde los hombros, las piernas, el vientre, un poco por todas partes, mientras despunta el alba de un nuevo día, un día nuevo en el que tú no estarás»

La novela nos habla de un sinfín de temas vitales: de la pérdida, de la amistad, del amor, de la familia, de la maldad, de las miserias más humanas… Partiendo del presente de Élisabeth, viajamos a la Primera Guerra Mundial, donde nos adentramos de lleno en la historia de un poeta, un astrónomo y una enamorada de las matemáticas a la que no dejan entregar su corazón.

Entre estos tres personajes se va perfilando, misiva a misiva y pedazo a pedazo, lo que ocurrió en sus vidas, hacia dónde fueron sus pasos, cómo vivieron esa guerra, qué hizo con ellos esa guerra. Al tiempo que la narradora protagonista viaja en busca de respuestas, nuevas incógnitas y personajes la acercan a la segunda gran guerra del siglo XX.

El modo en el que esos dos momentos pasados y el presente se entrecruzan y se dan sentido, me ha parecido que está hecho de una forma magistral. Lo que creemos que es de una manera, a las pocas páginas descubrimos que no lo era, y seguimos llenos de dudas. Así hasta el final. Un final que cierra el círculo de una manera asombrosa y que no deja escapar nada a la vista del lector.

De entre todo lo que aborda esta novela, que es mucho y variado, para mí cobra un valor especial uno, la escritura, quizá porque me toca en un plano más personal o porque puedo entender lo que escribir puede llegar a significar. A lo largo de los cientos de páginas de El olor del bosque, la palabra escrita se nos muestra como algo que une al tiempo que libera.

Nos une a los que están lejos, nos hace sentirnos menos solos mientras les escribimos esa carta de la que ya imaginamos respuesta, nos aísla del horror en el que estamos sumergidos. Y, al mismo tiempo, libera esos demonios que todos tenemos, deja escapar nuestros miedos, temores, anhelos y todo aquello que escondemos…, y es una mano amiga que nos lleva de la mano a la vida de otros.

«Hundido en un hueco de la tierra, en un hueco de la guerra, Alban de Willecot se resume en un único gesto, modesto pero imperioso: escribir. Un gesto de supervivencia que, por su método, su audacia, su loca obstinación por cumplirse, anula la muerte que lo cerca…»

Este valor que la autora da a la escritura, junto con todo el tema fotográfico que acompaña el desarrollo de la trama, que la despierta, han rodeado a la novela de una vertiente artística y cultural que, para mí, la ha hecho más especial.

Puedes leer más de mis reseñas en la sección de este blog: reseñas de Pilar Fernández Senac

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