Reseña de Las olas de Virginia Woolf

16 julio, 2020
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16 julio, 2020 Pilar Fernández Senac

Reseña de la novela clásica Las olas de Virginia Woolf

Título: Las olas

Autora: Virginia Woolf

Editorial: Ediciones Orbis (1982)

Páginas: 283

Año: 1931

Género: Narrativa

Valoración:

Sobre la autora

Adeline Virginia Stephen, hija del conocido hombre de letras Sir Leslie Stephen, Virginia Woolf nace en Londres el 25 de enero de 1882, y vive, desde su infancia, en un ambiente densamente literario. Al morir su padre, Virginia y su hermana Vanesa dejan el elegante barrio de Kensington y se trasladan al de Bloomsbury, más modesto y algo bohemio, que ha dado nombre al brillante grupo formado alrededor de las hermanas Stephen.

En 1912 se casa con Leonard Woolf y juntos dirigen la Hogarth Press. El 28 de marzo de 1941, la genial novelista sucumbe a la grave dolencia mental que la aqueja desde muchos años atrás y se suicida ahogándose en el río Ouse.

Su nombre figura junto con el de James JoyceThomas Mann o Franz Kafka entre los grandes renovadores de la novela moderna. Experimentando con la estructura temporal y espacial de la narración, perfeccionó en sus novelas el monólogo interior, procedimiento por el que se intenta representar los pensamientos de un personaje en su forma primigenia, en su fluir inconsciente, tal y como surgen en la mente.

Algunas de sus obras más famosas, como La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) o Las olas (1931), ejemplifican este recurso mediante un poderoso lenguaje narrativo en el que se equilibran perfectamente el mundo racional y el irracional.

Sinopsis

Considerada la mejor obra de Virginia WoolfLas olas es una novela revolucionaria y de original belleza. Desde su publicación en 1931, Las olas ha sido considerada una de las obras capitales del siglo XX, tanto por la original belleza de su prosa como por la perfección de su revolucionaria técnica, y, con el paso de los años, su influencia sobre la literatura contemporánea ha ido acrecentándose.

La novela desarrolla, al compás del batir de las olas en la playa, seis monólogos interiores, a veces discrepantes y aislados, otras veces casi en coloquio concordante, en los que se formulan, desde su infancia hasta sus últimos años, seis vidas múltiples y dispares.

Mi opinión

Es de sobra conocido, y reconocido, el talento, la intuición y la profunda sensibilidad de Virginia Woolf para juntar letras y contar historias, y leerla me ha hecho sentirme muy pequeñita. Los baños de humildad escuecen, pero qué limpia dejan la piel libre de esa roña que acumula el ego desmedido. Es la primera vez que leo a Woolf y tengo claro que debo leerla más, para mi aprendizaje como escritora y para mi deleite lector.

Dicho esto, vamos con la novela. Para ello, te recomiendo que intentes visualizar el mar, esas olas que van y vienen a la orilla sin remedio y sin fin, que intentes imaginar el sol saliendo por ese horizonte y recorriendo el cielo con lentitud hasta desaparecer de nuevo por el otro extremo del mundo. Y, a medida que lo sigues con la mirada, imagina que eso es la vida, porque así es como Woolf nos presenta cada parte de la novela, con un interludio lírico sobre un paisaje diferente cada vez, con una posición del astro celeste bañando su visión del recorrido vital, desde el nacimiento hasta la vejez y la muerte.

«El sol había llegado al más alto punto de su trayecto. Ya no se veía a medias, ya no tenía que ser intuido, en méritos de destellos y resplandores, como si fuera una muchacha recostada en un colchón verde mar…»

En las casi trescientas páginas de la novela descubrimos a seis personajes e intuimos a un séptimo. Y conocemos a estas tres mujeres y tres hombres desde dentro, es decir, nos metemos en la cabeza de cada uno de ellos para saber lo que piensan, lo que sienten, lo que dicen, lo que callan, lo que anhelan de verdad.

No hay forma de esconder nada ya que la autora navega dentro de cada uno de ellos y no les permite esconder nada al lector. Con esta forma de narrar, carente de diálogos, desde un plano totalmente subjetivo, saltando de un personaje a otro sin previo aviso…, Virginia revolucionó la forma de contar cosas de principios del siglo pasado y la de la historia de la literatura.

Su estilo narrativo es poesía hecha prosa, es la conjunción de palabras convertidas en notas musicales que tararean una melodía que canta al lector la historia de estos seis protagonistas. Hay párrafos que merece la pena leer en voz alta y despacio, saboreando la música que se crea al hacerlo, disfrutando del significado oculto y profundo de todo lo que dice aprovechando la forma en que lo dice.

«He arrancado totalmente mayo y junio —dijo Susan—, y veinte días de julio. He arrancado los días y los he estrujado, de tal modo que han dejado de existir, y solo son un peso en mi costado. Han sido días inválidos, como polillas de alas atrofiadas, incapaces de volar»

 En nuestro paseo por estas páginas, acompañamos, desde dentro- no lo olvidemos- a lo largo de su vida a los seis personajes Desde la infancia, donde ya se perfilan las alianzas y las personalidades, hasta la vejez, que cada uno afrenta de la manera que sabe, o quiere.

Virginia Woolf nos muestra la complejidad de las personas, que son más que las acciones que acometen, que hay claros oscuros en cada uno de nosotros, que pensamos de una forma y actuamos de otra, que permitirse ser quien quieres tiene un coste, pero la libertad que se gana lo compensa… ¿o no? Convertida en la mente de cada uno de ellos, Virginia Woolf crítica esa sociedad del Londres de principios de siglo XX, encorsetada, rígida, tan de secretos, competitiva, de diferencias de clase, celos y reacia a los cambios.

Bernard es uno de los protagonistas que parece tener más peso en la historia, al terminar la novela, hay una afirmación suya que me hace pensar en la autora, en la búsqueda de encontrar la forma correcta de escribir las cosas para que haga justicia a lo que quiere mostrarnos con su escritura.

Se comenta, en muchos de los amplios estudios que existe sobre toda su obra que, en los protagonistas de Las olas, reconocemos a algunos de los que conformaron su entorno más íntimo. Y en todos y cada uno, hay algo de ella. En Bernard, me atrevo a opinar, que es esa búsqueda de la perfección de la palabra escrita.

«Esas cosas son las que constantemente interrumpen el proceso, en el que estoy eternamente empeñado, de encontrar una frase perfecta que refleje exactamente este mismísimo instante»

Las olas no es un libro sencillo, de hecho, al principio me costó entrar en su lectura por ese cambio constante de narradores, por esa inmersión sin previo aviso en la cabeza de los personajes que me hacía perderme, sin embargo, cuando llegas a reconocer cada una de las voces interiores, la lectura fluye.

No creo que baste una sola lectura para llegar a comprender plenamente lo que la autora nos quiere contar en su novela, pues es tan amplio el uso de recursos y recodos literarios, que un único paseo no es suficiente.

Normalmente finalizo mis opiniones con alguna referencia musical que la obra en cuestión me inspire, no obstante, esta vez, os recomiendo el mar. El batir furioso de las olas en una tormenta, su suave cadencia al morir en la orilla cuando está en calma, o esas olas que se elevan con crestas de espuma, que te remueven e inquietan, pero no aterrorizan. Escúchalo y deja que sea Virginia Woolf quien ponga la letra a esta música.

Puedes leer más de mis reseñas en la sección de este blog: reseñas de Pilar Fernández Senac

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