Reseña de los seis finalistas de Cartagena Negra 2019

22 julio, 2019 Antonio Parra Sanz

La mala suerte de un demonio llamado Justo que preguntaba por el color rojo de los girasoles en el ramo de una novia gitana

Análisis de las seis obras nominadas al Premio Mejor Novela Cartagena Negra 2019

La organización de Cartagena Negra 2019 dará a conocer el día 15 de agosto su veredicto al III Premio de novela Cartagena Negra. El mismo será entregado el sábado 7 de septiembre, durante la clausura del festival, a las 21:30 en Mister Witt Café. Mientras tanto, podemos disfrutar de este análisis para ir entrando en materia profunda.

Títulos

La mala suerte. Marta Robles. Espasa. 2018. 424 págs.

Donde lloran los demonios. Pedro Martí. Dokusou. 2018. 450 págs

Justo. Carlos Bassas. Alrevés. 2018. 240 págs.

El porqué del color rojo. Francisco Bescós. Salto de página. 2018. 320 págs.

La tragedia del girasol. Benito Olmo. Suma. 2018. 400 págs

La novia gitana. Carmen Mola. Alfaguara. 2018. 403 págs

 

Autores

MARTA ROBLES es licenciada en Ciencias de la Información, rama periodismo, por la UCM y lleva treinta años ejerciendo su profesión en todo tipo de medios. Ha escrito siete libros de no ficción y ocho de ficción, entre los que encontramos Don Juan, Luisa y los espejos —Premio Fernando Lara de Novela—, Obscena, A menos de cinco centímetros —finalista en el Premio Silverio Cañada de novela negra de Gijón—, HNegra y La mala suerte.

PEDRO MARTÍ estudió Magisterio en la UCLM. Además de ejercer como maestro en Murcia, es el autor de la saga de novelas policíacas protagonizadas por el inspector Giralt. Colaborador del magazine literario radiofónico El bancal de los artistas y co-presentador de Logros y Trofeos en Voz FM. En 2015 publicó La pieza invisible, obra que supuso su debut literario y el del inspector César Giralt. En 2017 publicó su relato Todo mío dentro de la antología Cartagena Negra, y en 2018 Donde lloran los demonios.

CARLOS BASSAS DEL REY trabaja como juntaletras de fortuna, labor que equilibra con la docencia. En el 2007 ganó el premio Plácido al Mejor Guión de Género Negro en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa. En el 2012 publicó su primera novela, Aki y el misterio de los cerezos, y ganó el premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con El honor es una mortaja. En el 2015 llegó Siempre pagan los mismos, ganadora del Tormo Negro, y una nueva entrega de la saga Aki. En 2016 publicó varios libros entre los que se encuentra Mal Trago, y en 2018, El samurái errante Justo, con la que acaba de ganar el Hammett, y a la que siguió la novela Soledad.

FRANCISCO BESCÓS es publicista además de escritor. Licenciado en Comunicación Audiovisual y Publicidad por la Universidad de Navarra. Su obra está marcada por la variedad en todo tipo de géneros no sólo el negro sino también el humor absurdo. En 2014 ganó el VIII Certamen Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con la novela El baile de los penitentes, el primer caso de los agentes de la Guardia Civil en Calahorra que recuperó después para El porqué del color rojo.

BENITO OLMO  es escritor y guionista. Es autor de las novelas Caraballo (2007) y Mil cosas que no te dije antes de perderte (2011). Fue finalista del I Premio de novela La Trama / Aragón Negro. Su novela La maniobra de la tortuga resultó finalista del III Premio Santa Cruz a la mejor novela negra publicada en 2016. El detective Manuel Bianquetti regresó después en La tragedia del girasol.

CARMEN MOLA es un seudónimo. La autora vive en Madrid, con su marido y sus tres hijos, es profesora de universidad. La novia gitana fue su primera novela y ahora ha vuelto con su personaje Elena Blanco en La red púrpura.

Reseña

Seis opciones y un solo premio

Seis son los títulos que en esta quinta edición de Cartagena Negra optan a llevarse el III Premio de Novela que lleva el nombre de las jornadas, seis grandes obras publicadas durante el año 2018 y que cuentan con méritos suficientes, todas, como para ser las ganadoras, pero sobre las que habría mucho que contar, y que a buen seguro van a hacer que el jurado del premio las pase bastante canutas a la hora de tomar una decisión.

La mala suerte, Marta Robles: la vuelta del detective Tony Roures es la principal novedad de la novela de Marta Robles, tras su aparición en A menos de cinco centímetros. Un hombre complejo que se enfrenta al caso de la desaparición de una joven de buena familia, como casi todas las de su entorno, y que le lleva a tener que bucear entre los más insondables secretos de Mallorca. La autora ha sabido crear un ambiente que combina el misterio de la desaparición con los pasos que dará el detective, y una trama internacional, a ratos de corte casi futurista, que a buen seguro sorprenderá al lector.

Donde lloran los demonios, Pedro Martí: de regresos hablamos también en este caso, porque no sólo reaparece César Giralt, sino que viene acompañado por  los fantasmas que ya le atosigaron hasta extremos increíbles en La pieza invisible, así que podríamos hablar de continuidad en una trama que ha baqueteado a Giralt llevándole al límite, hasta el punto de que han sido los lectores quienes han pedido al almanseño Pedro Martí que vuelva a recuperar al personaje, a pesar de que él haya manifestado que su etapa ha concluido. Habrá que esperar y de momento conformarse con una prosa brutal, dura y descarnada como la que caracteriza a esta novela.

Justo, Carlos Bassas: el autor barcelonés afincado en Navarra Carlos Bassas acaba de ser premiado por esta novela en la Semana Negra de Gijón, con merecimiento, por supuesto que sí, porque Justo, este hombre que anda peleándose con la ancianidad conserva el ojo clínico y crítico que muchos de nosotros quisiéramos tener, y cuando digo nosotros me refiero a los autores del género. La justicia, el concepto del bien y la afilada crítica social son algunos de los valores de una novela, la más breve de las seis, que deja en el paladar del lector un regusto amargo pero que al tiempo supone una bocanada de aire fresco y diferente, aunque venga de un hombre tan mayor, para lo que es habitual en el género.

El porqué del color rojo, Francisco Bescós: Volvemos a los retornos, valga la redundancia, demostrando una vez más que las series tienen mucho que decir en la novela negra. En esta ocasión se trata de la benemérita teniente Lucía Utrera, la Grande, a quien vimos ya en El baile de los penitentes, y a quien Francisco Bescós endosa un caso de asesinato entre los temporeros de la vendimia riojana, sin saber, bueno, sabiendo perfectamente que la va a colocar entre la pared y varias espadas procedentes de su pasado en el norte, un callejón a ratos sin salida del que sólo podrá zafarse yendo hacia delante, como debe ser en este tipo de novelas. Si hay algo que caracteriza a la Grande es su tesón, a veces eso no es lo mismo que la paciencia, aunque ambos sean muy necesarios en la personalidad de cualquier investigador que se precie.

La tragedia del girasol, Benito Olmo: quien tampoco tiene mucha paciencia, pero sí anda sobrado de determinación, es el gigantón Manuel Bianquetti, el regalo que Benito Olmo nos hiciera en La maniobra de la tortuga. Este hombre grande, se mire por donde se mire, se empeña en ser protagonista de lo que podríamos calificar como “hardboiled gaditano”, porque quizá de las seis candidatas es la más chandleriana de todas, por ambientes, por personajes, por prosa, por golpes, incluso por trama, como se refleja en ese hombre de negocios a quien hay que proteger a toda costa en su visita a la ciudad de la bahía, y que desatará en Bianquetti la necesidad de acudir a sus instintos más primarios de supervivencia, vital y hasta sentimental.

La novia gitana, Carmen Mola: cierra la lista una de las sensaciones del pasado año en el género, tanto en lo escrito como en lo hablado, por la incógnita de quién se esconderá detrás del seudónimo de Carmen Mola. Misterios aparte, la llegada de la inspectora Elena Blanco, al frente de la Brigada de Análisis de Casos, fue todo un acontecimiento, por su forma de ser, de dirigir una unidad que podríamos llamar de élite, por su pasado y lo que arrastra, y por la escritura sin concesiones con la que nos mete de cabeza en una trama durísima en la que el mundo de los gitanos es sólo una pequeña parte. Con ella, alguna vez lo hemos dicho en este mismo espacio, llegó una nómina de brillantes personajes que repetirían después en La Red Púpura, y a los que seguimos aguardando de nuevo.

Seis opciones y un solo premio: el juego del mus admite cuatro cartas, el póker cinco, pero en Cartagena Negra nos hemos ido más lejos del repóquer de cara a la tercera edición del premio de novela. Lo bueno es que en apenas quince días saldremos de dudas, lo menos bueno, que hay mucho que deliberar, aunque peor sería que no hubiéramos tenido candidatos suficientes para elaborar una lista. Suerte a todos, pero sobre todo al lector que aún no las haya leído, porque podrá disfrutarlas por vez primera.


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