Elena Blanco: la inspectora de la autora Carmen Mola

8 abril, 2019
Posted in BLOG, Reseñas
8 abril, 2019 Antonio Parra Sanz

Los casos de la inspectora Elena Blanco

Título: La novia gitana

Título: La red púrpura

Autora: Carmen Mola

Editorial: Alfaguara

Año: 2018 y 2019

Género: novela negra

Calificación: 

Sinopsis de La novia gitana

Susana Macaya, de padre gitano pero educada como paya, desaparece tras su fiesta de despedida de soltera. El cadáver es encontrado dos días después en la Quinta de Vista Alegre del madrileño barrio de Carabanchel.

Podría tratarse de un asesinato más, si no fuera por el hecho de que la víctima ha sido torturada siguiendo un ritual insólito y atroz, y de que su hermana Lara sufrió idéntica suerte siete años atrás, también en vísperas de su boda. El asesino de Lara cumple condena desde entonces, por lo que solo caben dos posibilidades: o alguien ha imitado sus métodos para matar a la hermana pequeña, o hay un inocente encarcelado.

Por eso el comisario Rentero ha decidido apartar a Zárate del caso y encargárselo a la veterana Blanco, una mujer peculiar y solitaria, amante de la grappa, el karaoke, los coches de coleccionista y las relaciones sexuales en todoterrenos. Una policía vulnerable, que se mantiene en el cuerpo para no olvidar que en su vida existe un caso pendiente, que no ha podido cerrar.

Investigar a una persona implica conocerla, descubrir sus secretos y contradicciones, su historia. En el caso de Lara y Susana, Elena Blanco debe asomarse a la vida de unos gitanos que han renunciado a sus costumbres para integrarse en la sociedad y a la de otros que no se lo perdonan, y levantar cada velo para descubrir quién pudo vengarse con tanta saña de ambas novias gitanas.

Sinopsis de La red púrpura

Un día tórrido de verano la inspectora Elena Blanco, al frente de la Brigada de Análisis de Casos, irrumpe en la vivienda de una familia de clase media y llega hasta la habitación del hijo adolescente. En la pantalla de su ordenador se confirma lo que temían: el chico está viendo una sesión snuff en directo en la que dos encapuchados torturan a una chica. Impotentes, presencian cómo el sádico espectáculo continúa hasta la muerte de la víctima de la que, de momento, no conocen el nombre. ¿Cuántas antes que ella habrán caído en manos de la Red Púrpura?

La BAC ha estado investigando a esta siniestra organización desde que salió a relucir en el caso de «la novia gitana». Durante meses ha recopilado información de este grupo que trafica con vídeos de violencia extrema en la Deep Web, la cara oculta de la Red. Y a lo largo de todo este tiempo, Elena Blanco ha mantenido en secreto, incluso para su compañero el subinspector Zárate, su mayor descubrimiento y temor: que la desaparición de su hijo Lucas cuando no era más que un niño pueda estar relacionada con esa trama macabra. ¿Dónde está? ¿Quién es realmente ahora? ¿Y cuáles son los límites que está dispuesta a transgredir para llegar a la verdad?

Reseñando a la inspectora Elena Blanco

La aparición de un nuevo personaje en el ámbito de la novela negra siempre es motivo de alegría, también de incertidumbre, porque en esos momentos el lector no sabe bien lo que dicho personaje le va a deparar. Por otro lado, si a ese extremo se le une el de un nuevo nombre responsable, esa incertidumbre se duplica. Han pasado ya unos cuantos meses desde que Carmen Mola irrumpiera en el género con su Elena Blanco de la mano, y ahora que acaba de aparecer la segunda entrega de la serie, ya podemos hacer balance.

Ese balance surge no solo por el hecho de que La red púrpura haya visto la luz, ni siquiera por la magnífica aceptación que tuvo La novia gitana, el balance debe hacerse, en mi opinión, en virtud de cuestiones puramente literarias.

Y en ese sentido las sensaciones han sido muy buenas, incluso podemos decir que tremendamente esclavizantes, a juzgar por cómo se leen ambas novelas. A saber, tenemos un carácter fuerte en una mujer dura como es Elena Blanco, baqueteada por un acontecimiento demoledor del que intenta recuperarse, y que está al mando de un grupo policial muy característico, la Brigada de Análisis de Casos, una especie de cuerpo de élite dentro de la Policía Nacional.

Estamos, por tanto, ante una mujer al mando que tiene las cosas y los procedimientos de su trabajo bastante claros, que es autónoma e independiente, que tiene sus aficiones, musicales, etílicas e incluso sexuales, y que es capaz de batirse el cobre con cualquiera.

No es cuestión de felicitarse únicamente porque sea una mujer protagonista más, en un género que hasta no hace mucho las veía como víctimas o seres fatales que provocaban crímenes.

Es cuestión de felicitarse porque es un personaje redondo, como deben ser los buenos personajes literarios, y porque junto a ella Carmen Mola ha colocado a un elenco de personajes que no hacen más que enriquecer el paisaje. Zárate, Chesca, Orduño, Mariajo (una hacker sesentona que se gana al lector ya con su primera intervención), Buendía, e incluso el propio Rentero, superior empeñado en quedar bien con todo el mundo y salvar su culo a toda costa para seguir medrando.

Camen Mola ha logrado fabricar un ambiente policial en el que el lector entra con gran facilidad, y lo ha hecho porque además trabaja con un ritmo narrativo vivo, no frenético pero sin respiro alguno, dosificando las acciones pero sin permitirse inservibles digresiones, vamos, que está muy cerca de lo que a veces se ha considerado en el género la fórmula mágica para llegar a los lectores.

Por si eso no fuera suficiente, la trama de ambas novelas es completamente adictiva: las dos hermanas gitanas muertas de la misma forma, los asesinos imitadores, la lucha de un padre por mantener sus tradiciones o ceder ante el mundo de los payos, una organización que tortura jóvenes en directo, la red profunda de internet, los tentáculos del poder, las lealtades policiales… Todo va armando una doble trama que enlaza una novela con la otra, mientras revolotea sobre el pasado de Elena Blanco y la desaparición de su hijo Lucas.

Hay un punto de no retorno en estas obras, un punto en el que el lector ya no puede dejar de leer, porque se ha rendido a la prosa de Carmen Mola, a la dureza de algunas escenas, a los caracteres de la mayoría de los personajes que acompañan a Elena.

Lo bueno es que esa adicción se mantiene hasta el final, incluso dejándonos con ganas de más, de volver a seguir los pasos de Elena Blanco y su equipo en cuanto nos sea posible.

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Comments (3)

  1. Jean.

    Por partes. Los dos libros son terribles, mal escritos, peor estructurados, llenos de imprecisiones, sin pudor alguno a la hora de copiar de unos y de otros escritores de aquí y de fuera. La protagonista solo habla de su coche rojo y bebe como los peces en el río todo el tiempo hasta empalagar. Los otros protagonistas son clichés de Mentes Criminales. Es fantástico poder escribir policiales sin tener que seguir para nada ningún tipo de procedimiento jurídico, forense o policial de manera que si consiguieran detener a alguien sin que se suicidara (eso es fantástico para solucionar una trama sin mayor dificultad, nos cargamos al señor y santas pascuas) los jueces tendrían que soltarlo después de semejante sarta de errores. Lo de los ritos está más visto que el tebeo, los asesinatos con insectos ya lo hizo Sáez de Urturi, todo todo todo con vistas a hacer una serie de televisión, no a crear una trama literaria con un mínimo de sentido. Todos corren y corren de un lado a otro y para solucionar los crímenes se sacan de la manga lo que les parece. Se llevan cuerpos sin permiso, se pasean a un crío arriba y abajo…. Igual leer con menos prisa y con algo de criterio de novela negra haría falta para evitar que la rapidez de la trama lleve a engaño, porque páginas y páginas de reuniones, helicópteros, correr como pollos sin cabeza pero cero, ojo, cero interés literario, que algo se pide aunque sea un thriller, y una protagonista que es un señor con toda su barba (no por ser policía se ha de ser un trozo de madera) acaban por agotar las ganas de leer más. Ah, las torturas dan bastante risa. Lean a Gellida. Menos es más. Y da bastante más miedo que lo de los gusanillos y lo de cortar el párpado…

    • Esperanza

      Discrepo totalmente. Es lo mejor que he leído últimamente en novela negra. Bien estructurado personajes sin concesiones y trama muy bien elaborada. Su segundo libro no desmerece en absoluto del primero, mantiene la tensión

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