William Golding convirtió una isla paradisíaca en uno de los escenarios más inquietantes de la historia de la literatura. Una novela que habla de niños, pero que jamás fue escrita para ellos. Una historia que comienza como una aventura y termina obligándonos a mirar de frente la parte más oscura del ser humano. Aquí os dejamos la reseña de la novela El señor de las moscas.
Continuamos con nuestra edición especial de reseñas de grandes obras clásicas, recuerda que puedes leer más reseñas en nuestra sección especial: Críticas de novelas clásicas.
Valoración: 💚💚💚💚🤍
Sinopsis de El señor de las moscas
Tras un accidente aéreo, un grupo de niños británicos queda aislado en una isla desierta sin ningún adulto que pueda guiarlos. Lo que al principio parece una oportunidad para vivir una aventura lejos de cualquier norma acaba convirtiéndose en un descenso hacia la violencia, el miedo y la pérdida de la inocencia.
Mientras algunos intentan mantener la organización y la esperanza de ser rescatados, otros descubren que el poder resulta mucho más seductor que la razón. En medio de la exuberante naturaleza, la auténtica amenaza no será la isla, sino aquello que comienza a despertar dentro de ellos.
Crítica de la novela El señor de las moscas
El verano que nunca querrías recordar
Siempre que pienso en El señor de las moscas me viene la misma imagen. No aparece en el libro. Ni siquiera recuerdo haberla visto en alguna de sus adaptaciones cinematográficas. Es un recuerdo inventado.
Un cielo azul demasiado limpio. El sonido de las olas rompiendo contra la orilla. Palmeras agitadas por un viento cálido. El rumor constante de las cigarras mientras el sol cae lentamente sobre una playa desierta.
La novela se ha adaptado recientemente en la serie El señor de las moscas de la BBC (en España se puede ver en Movistar+) escrita por Jack Thorne, el showrunner que nos atormentó con magistral Adolescencia.
Podría ser el comienzo de las mejores vacaciones de nuestra infancia. O el escenario perfecto para una pesadilla. Quizá porque crecer consiste precisamente en descubrir que ambos lugares son el mismo.
William Golding entendió algo que muy pocos escritores han sabido contar con tanta elegancia: la inocencia no desaparece de golpe. Se erosiona. Igual que una roca frente al mar. Día tras día. Decisión tras decisión. Hasta que un día ya no queda nada.
No hay monstruos escondidos entre la vegetación. No hacen falta. El verdadero monstruo lleva hablando con nosotros desde la primera página. Y tiene nuestra misma voz.
La isla donde muere la civilización
Hay novelas que funcionan gracias a su argumento y otras que sobreviven por aquello que representan. El señor de las moscas pertenece al segundo grupo.
La isla nunca deja de ser una isla, pero conforme avanzan los capítulos empieza a transformarse en algo mucho más grande. Es un país. Es una ciudad. Es un colegio. Es una oficina. Es cualquier lugar donde un grupo de personas intenta organizarse mientras el miedo termina ocupando el asiento del líder.
- Ralph representa esa parte de nosotros que todavía cree en las normas.
- Piggy simboliza la inteligencia que siempre habla demasiado bajo.
- Simon encarna la bondad que rara vez encuentra recompensa.
- Y Jack… Jack es el recordatorio de que el poder nunca necesita demasiadas explicaciones cuando consigue alimentar nuestros peores instintos.
Lo admirable de Golding es que jamás juzga a sus personajes. Los observa. Como un científico contemplando un experimento cuyo resultado conoce desde el principio.
Nosotros hacemos el resto: La novela que nunca deja de ser actual
Resulta curioso que un libro publicado en 1954 parezca haber sido escrito para entender el siglo XXI. Hoy seguimos construyendo tribus. Seguimos buscando enemigos invisibles. Seguimos creyendo que el miedo puede resolver problemas que únicamente la razón podría solucionar. Han cambiado las lanzas por pantallas. Las hogueras por algoritmos. Los gritos por publicaciones compartidas miles de veces. Pero el mecanismo continúa siendo exactamente el mismo.
Quizá esa sea la mayor virtud de El señor de las moscas. Nunca habla realmente de una isla perdida en mitad del océano. Habla de cualquier sociedad cuando deja de escuchar a quienes piensan antes de actuar.
Y eso convierte esta novela en una lectura incómoda. Porque nadie termina el libro pensando únicamente en Ralph o en Jack. Lo cierra preguntándose cuánto de cada uno lleva dentro. Desde luego, hay libros que se disfrutan mientras los lees. Otros permanecen contigo mucho después de haberlos dejado sobre la estantería. El señor de las moscas pertenece a esa segunda categoría. Y sospecho que siempre lo hará.
Puedes leer todas mis reseñas en esta sección: Reseñas literarias de Cristóbal Terrer.
Datos de El señor de las moscas
- Título: El señor de las moscas
- Autor: William Golding
- Editorial: Alianza Editorial (edición recomendada)
- Año: 1954
- Género: Novela, alegoría, clásico contemporáneo
- Páginas: 248 (según edición)