Reseña de la novela Soy Rose Black

5 mayo, 2019
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5 mayo, 2019 Pilar Fernández Senac

Soy Rose Black

Título: Soy Rose Black

Autor: Ana Ballabriga y David Zaplana

Editorial: Versátil

Año: 2019

Páginas: 245

Género: Misterio-Romántica

Calificación: 

Ana Ballabriga y David Zaplana

Ana Ballabriga (1977, Candasnos, Huesca) y David Zaplana (1975, Cartagena, Región de Murcia) se conocieron en Valencia, cuando él estudiaba Ingeniería de telecomunicaciones y ella Psicología.

Pronto descubrieron que compartían el placer de la lectura y de la escritura y en esa época comenzaron a hilvanar su primera novela. Tras recibir algunos premios por relatos, en 2007 se editó Tras el sol de Cartagena, y en 2010 Morbo gótico. En 2016 ganaron el Premio Literario de Amazon con su novela Ningún escocés verdadero (puedes leer la reseña haciendo clic en el enlace), y en 2018 publicaron La paradoja del bibliotecario ciego.

Sinopsis de Soy Rose Black

Rose Black tiene todo lo que cree que podría desear: un trabajo estable y bien remunerado como abogada en un bufete de Ibiza, un novio italiano estupendo que la adora, y tres amigas incondicionales y divertidas. Sin embargo, en la fiesta de su 40 cumpleaños, se da cuenta que, a pesar de todo, su vida parece haber tocado techo.

Al día siguiente, una adinerada clienta que sospecha que su marido la engaña acude a su bufete. Rose, que había fantaseado con la idea de ser investigadora desde que, a los 20 años, su novio Alex desapareció misteriosamente, decide iniciar sus propias pesquisas, sin saber que el caso se va a poner mucho más peligroso de lo que podría parecer. Suerte que contará con la ayuda de un divertido murciano buscavidas, más acostumbrado que ella a los trapicheos y a la calle.

Entretanto, conocerá al nuevo policía encargado de la investigación de la desaparición de Alex: Marc Lobo. Un hombre que la incomoda y la atrae a partes iguales.

Soy Rose Black es una historia de mujeres que sueñan y que buscan su lugar en el mundo. Un fabuloso cóctel de amor, sexo, misterio y comedia.

Tienes todas sus novelas en este enlace de Amazon: Novelas de Ana Ballabriga y David Zaplana.

Siguiendo los pasos de Rose Black

Ana y David se han convertido para mí en un valor seguro en lo que a literatura se refiere. Da igual lo que escriban que sabes que lo van a hacer bien. La calidad literaria de sus novelas hace que no te importe leer una novela del negro más oscuro que puedas imaginar, que una en la que el negro y el rosa dan una mezcla divertida y poco usual.

La historia de Rose podemos decir que pertenece al género chick-lit, un subgénero de la literatura romántica, que nació de una forma despectiva allá por los lejanos años noventa. Hoy en día, este formato ha perdido esa connotación negativa con la que nació y es un género que se caracteriza por estar protagonizado, y narrado, por una mujer en la que la superación y la ironía tienen un papel igual, o más, protagonista que el romance en sí.

Explicado esto, la novela creada por estas habilidosas cuatro manos, le añaden el color negro a la trama, rodeando a Rose Black y su crisis de los cuarenta de misterio y crítica social.

«Pero ahora se me ofrece una nueva oportunidad, justo cuando mi vida llega a lo que se considera el punto medio, el punto de inflexión y reflexión. Si, justo ahora, el destino me ofrece un nuevo reto, un reto que despierta antiguos sueños y antiguos temores».

Los que ya hemos pasado los cuarenta sabemos de lo que habla Rose. Sabemos lo que significa plantarte a la mitad del recorrido vital y tener que pararte para ver si lograste algo de lo que querías. Averiguar si lo que querías tenía algún sentido, si has dejado tus sueños por el camino o si lo que antes no tenía importancia ahora sí la tiene y te plantea nuevas preguntas.

¿Es un buen momento para arriesgar lo que has logrado? ¿Incluso cuando puede que no sea lo que de verdad quieres? ¿La seguridad merece que anulemos nuestros sueños? ¿La relación que tengo me da lo que espero y deseo? Muchas preguntas que nuestra protagonista se plantea conforme se desarrolla la trama de la novela y que la va llevando de una cuestión a otra, de una duda a otra más grande.

«Me desplomo sobre el sillón y me echo a llorar. Lloro y lloro por el descontrol que me rodea, por las decisiones que he tomado sin meditar, porque tengo cuarenta años y mi vida no tiene nada que ver con la que soñaba de pequeña».

Dar el paso de cambiar lo que has llegado a ser, no es algo sencillo. Rose cuenta con una cierta impulsividad que se lo pone algo más fácil, y un grupo de amigas divertido y variopinto que le muestran otras formas de entender la vida. Un grupo de mujeres con sus diferentes inquietudes y crisis personales propias.

Y es que, a veces, pensamos que la persona que más sonríe es la que es más feliz, y no siempre es así. A veces, simplemente es la que tiene más miedo.  Me encantan todas y cada una de ellas, porque creo que representan a un tipo de mujer diferente en ese rango de edad. Sin embargo, me declaro muy fan de Ámbar, porque esa locura divertida, sin filtros de ningún tipo, ni en la lengua ni en su vida, me ha sacado más de una sonrisa. Y porque quiere ser escritora.

«—Pues para escribir hay que leer mucho.

 —¿Ah, sí? ¿Y quién dice eso? ¿Acaso para vestir bien hay que saber coser? ¿O para guisar un buen cocido hay que matar al cerdo?»

Y llegamos al amor. Cada uno en un estado temporal, el pasado, el presente y ¿el futuro? Para Rose la relación del pasado está incompleta, inacabada y por ello todavía la persigue. La del presente es cómoda a pesar de las cargas nada que fáciles que conlleva, y en este periodo en el que anda nuestra protagonista, quizá ya no es suficiente. ¿La del futuro? Esa no parece que vaya más allá de una atracción física incontrolable que lo único que le trae, de momento, son dolores de cabeza.

David y Ana plantean, desde el humor y el desenfado, temas que, para mí, son transcendentales, no solo a nivel personal, sino que la parte más oscura de la novela nos cuestiona sobre ciertos asuntos con los que convivimos y de los que deberíamos ser más conscientes. El misterio de la desaparición de Alex resurge con fuerza y nos deja esperando la segunda parte con ganas, porque tengo claro que estos maestros de la novela negra tienen algo realmente bueno preparado.

Mafias, mentiras, confianza, investigaciones policiales, una detective aliada con un tipo de dudosa reputación, maternidad, relaciones que cambian, amistades a prueba de bombas, crisis existenciales… Todo eso y más, en apenas doscientas y pico páginas.

Y en lo que se va convirtiendo en una tradición en lo que a mis reseñas se refiere, acabo con un trocito de canción del grupo español IZAL y que, de alguna forma, asocio a esta Rose Black maravillosa, un tanto perdida pero llena de fuerza.

«Ya olvidé mi paso de baile, me he inventado un nuevo lenguaje. Se ha marchado el viejo cobarde, juega en casa el nuevo salvaje». (Pánico Práctico)

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