Reseña de Llevará tu nombre, de Sonsoles Ónega
Llevará tu nombre, una visión del amor y de la realidad de la mujer
El mundo debe innovar, cambiar, mudar. Lo sabemos como sociedad, pero esa mirada de mejora se da especialmente en las mujeres. Nos lo demuestra en su último libro, “Llevará tu nombre”, la gran periodista, poliédrica en formación y en capacidades, Sonsoles Ónega.
La historia, las sensaciones, los hilos conductores de la narración, y, en definitiva, el aprendizaje que conlleva esta creación suceden en las postrimerías del siglo XIX en una España que anhela cambios pero que no han sido posibles, pese a las muchas vicisitudes e intentos de aquellas décadas. El país de entonces se halla enclavado en una tradición que beneficia a hombres y, concretamente, a las clases pudientes y que deja atrás a todos los demás, que son la gran mayoría. Aquí una mujer, Mada Riva, se reivindica.
Un crimen en su Comillas (Cantabria) del alma le lleva a Madrid, donde la soledad y la angustia de esa capital le atosigan, pero, pese a todo, incluso frente a las circunstancias de su destino y, sobre todo, por su condición de mujer, se sobrepone y alza la voz y encamina su ruta por la felicidad que le procura el conocimiento.
Cuando apenas el 5 por ciento de la población sabía leer y escribir en aquella franja histórica, cuando las mujeres eran relegadas en la formación muchísimo más que los hombres, postrándolas a unas metas que tenían que ver con cuidar del hogar y la asunción en exclusiva de las tareas domésticas o bien la realización de servicios en casas ajenas, amén de las peores tareas en los ámbitos rurales, cuando esto acontecía nuestra protagonista se rebela y rompe los lazos de unas costumbres asimétricas que benefician al género masculino.
Su talento para leer y escribir, su capacidad intelectual, le conducirá, gracias a su seguridad y al afecto, por parajes de una dicha en libertad, una jovialidad siempre perseguida. Aunque han pasado los años, nos enfrentamos a una realidad que continúa registrándose hoy en día con muchas injusticias y desniveles.
El compromiso de Sonsoles Ónega con la mujer se advierte en una obra de ficción, pero bien documentada en cuanto a la articulación de los escenarios y el recreo del contexto histórico.
La argumentación y las tramas están muy bien presentadas, articuladas con rigor en cuanto a los asuntos planteados y con el afán de defender la idea del respeto por las clases sociales más vulnerables y por la óptica de la mujer, secularmente discriminada. La necesidad de tener una vida autónoma, alegre, con perspectiva de edad, de sexo y con una variada consideración personal y colectiva legitima una creación que es dinámica, bella y hermosa en su contenido, con matices y apreciaciones de autenticidad, de cercanía y de provisión de hechos y de conceptos que ponen en valor la igualdad y el ambiente fraterno por encima de todo, para que la convivencia sea ecuánime y justa.
Hallamos aquí una mujer con voluntad diáfana, como la disfrutamos en su anterior novela, “Las hijas de la criada”. Como ocurriera entonces, la lectura es amena y trepidante de modo que, en pocos días, a ratos intensos, damos con sus ejes temáticos que tienen una crucial parte racional e intelectual, pero esencialmente albergan unos márgenes llamativos de sentimientos, donde el amor impulsa, complementa y gana la partida porque lo es.
Quien siente la pasión genuina es imparable, como lo es ya esta publicación, como su autora y su protagonista. Sucumban a su contenido.
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Sobre la autora
Sonsoles Ónega es periodista y escritora, incluso podríamos invertir el orden de estas palabras en torno a sus oficios, que se influyen mutuamente. Maneja, sí, muchos datos, conocimientos profundos, con seguridad por su labor comunicadora, pero al tiempo es provocadora como escribidora, como narradora, con una sencillez y sensibilidad que tildan y llegan de modo especial por una contemplación mayúscula, fruto probablemente de sus acopios conceptuales y de sus interpretaciones desde la experiencia de alguien que ve pasar cada día con su quehacer mediático un mundo en ingente cambio, con problemas estructurales que demandan la urgente puesta en valor de aquellas mujeres que han luchado históricamente por una igualdad real y plena, precisa igualmente, e incluso, en la actualidad.
Les recomendamos, aparte de las obras citadas en la reseña, dos más: “Mil besos prohibidos” y “Después del amor”.