Reseña de Las ratas

5 abril, 2021 Víctor M. Mirete Ramallo

Reseña de Las ratas

«La extrañeza de la bondad entre tanta miseria y maldad»

Título: Las ratas

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Destino (Vigesimosegunda edición – noviembre de 1995)

Año: 1962

Páginas: 175

Género: Narrativa contemporánea

Valoración: 

El autor

Hablar de Miguel Delibes es nombrar a uno de esos dioses del Olimpo literario castellano. Uno de esos autores cuyas obras no han sembrado solo un latifundio de premios innumerable, sino que han servido y servirán como alimento a millones de lectores , ayer, hoy y mañana. Novelas eternas, universales e inolvidables que forman parte del la memoria colectiva.

Pero, sobre todo, Miguel Delibes es un vallisoletano nacido en 1920 que dedicó su vida a contar historias que podrían ser la de cualquiera de nosotros. Una de ellas es Las ratas.

Sinopsis de Las ratas

Las ratas es una novela construida a partir de una sucesión de anécdotas en las que rememora un pueblo desaparecido de Castilla. Se centra en la vida de Nini y el Ratero, los cuales desarrollaban su vida dentro de una cueva, y vivían a costa de la caza de ratas en el río del pueblo.

Mi opinión de Las ratas

La profunda envidia que despiertan estos textos es directamente proporcional a la admiración por ellos. Para los que alguna vez hemos juntado letras queriendo emular a los maestros e intentando dejar nuestro sello en ellas con la inocente o soberbia intención de construir historias en forma de novela, libros como este suponen una bajada de nuestros pies al suelo.

Leyendo cada frase, cada párrafo, cada página y cada capítulo de Delibes, como podría ser de Mendoza, Unamuno, Arniches, Baroja, Cela, Matute, Laforet, Goytisolo… Te das cuenta que la literatura es algo más que las ínfulas de soñador de algunos como yo.

Elevaron el significado de la narrativa contemporánea a unos niveles que hoy día cuesta encontrar. Tenían algo especial; un sentimiento de arraigo, de pureza, de ejemplaridad. Algo telúrico impreso en sus vidas y en sus letras que no puede plagiarse.

Pero además, ponían de manifiesto la riqueza de la lengua castellana. Su extenso vocabulario y su compleja gramática al servicio de la pulcritud y magia que supone dominarla y disfrutarla.

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En mi caso, tengo un ‘problema’ añadido con Miguel Delibes Setién. Me recuerda a mi abuelo materno, Luis Ramallo Albaladejo. Su mirada, sus gestos, su forma de hablar y supongo que su forma de escribir, si mi abuelo hubiese sido escritor. Y, si se parecía a mi abuelo, tuvo que ser un gran hombre.

Es por ello que, ese parentesco razonable, lo convierte en un autor entrañable para mi, que forma parte de mi recámara lectora de toda la vida, desde que con 13 años, en el instituto me ‘obligaron’ a leer esta magna obra rural que es Las ratas.

Una novela corta (lo bueno, si breve, dos veces bueno) que narra a través de una anecdotario bucólico y costumbrista la vida de unas gentes en una época, con un fondo oscuro y humanista. Nini y El Ratero son los protagonistas, y quienes representan de forma vívida la España rural de mediados del siglo XX.

La rudeza, crudeza y dureza de aquella sociedad es el fiel reflejo que Delibes plasma con genialidad en esta obra. Hay algo de extraordinario en la normalidad del día a día de ese pueblo castellano que dibuja Miguel. Algo de relato fantástico que no deja de ser la propia realidad de un contexto de miseria existencial a la que se ven abocados los pueblos rurales sometidos al latifundismo capitalista.

«Don Antero alquilaba una vaca de desecho para que los mozos la corriesen y apalearan a su capricho, y de este modo se desfogasen de los odios”.

Todo en esta novela parece estar envuelto en una amplia y sutil metáfora a modo de denuncia. Desde el pueblo hasta la cueva, pasando por el alcalde y el gobernador civil. El Ratero -porque caza ratas para alimentarse- es el reflejo de la persistencia, del arraigo y de la lucha por la supervivencia.

El Nini -apodo que en nuestros días supone ‘ni estudia ni trabaja’- encarna en su personaje la sabiduría adquirido por ciencia infusa, el conocimiento que otorga la vida en el campo, mientras que Doña Resu quiere que este reciba una educación que le haga prosperar en la vida.

«El saber lo que sabía se lo debía el Nini únicamente a su espíritu observador”.

Una metáfora que redunda en la extrañeza de la bondad que aparece entre tanta miseria y maldad. En definitiva, lo que sucede en este tipo de obras es que todo está perfectamente medido y diseñado. Todo personaje tiene constancia narrativa y coherencia consigo mismo y con su entorno. Todo entorno tiene consciencia con la realidad y a la vez depura nuestros anhelos y desdichas.

Las ratas, como pudo serlo el Camino, La sombra del ciprés es alargada, Cinco horas con Mario o Los santos inocentes son novelas magnas de nuestra literatura nacional, anacrónicas y académicas; que están hechas para disfrutarse en todo tipo de formatos.

Antonio Giménez Rico llevó al cine en 1998 una adaptación homónima de la novela.

Fragmento película Las ratas

 

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Víctor M. Mirete Ramallo

Escritor murciano nacido en 1982, Autor de la “Saga de Ficción Histórica de Frédéric Poison” y cuyo lema es: «La vida no consiste en vivir de ilusiones, sino en vivir ilusionado.

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