Reseña de La metamorfosis de Kafka

6 julio, 2020
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6 julio, 2020 Cristóbal Terrer Mota

Reseña de La metamorosis

Título: La metamorfosis

Autor: Franz Kafka

Año: 1915

Calificación: 

Sinopsis

La metamorfosis (Die Verwandlung, en alemán). Aunque su traducción literal en castellano sería algo así como «La transformación». Es la obra más importante de Franz Kafka y una de las más influyentes de la literatura universal.

Corresponde a un relato publicado en 1915 y que narra la historia de Gregorio Samsa, un comerciante de telas que mantiene a su familia con su sueldo, hasta que tras una noche que no recuerda, amanece convertido en un enorme insecto parecido a una cucaracha.

Fue incluida en la serie Great Books of the 20th Century (Grandes libros del siglo XX), publicada por Penguin Books.

En los últimos años, desde comienzos del siglo XXI, varias editoriales y traductores han preferido traducir el título al español como La transformación.

La metamorfosis de Kafka

Un sordo grito desconsolado

Uno de los hechos más importantes de la humanidad fue el que estableció que la Tierra es la que orbita alrededor del Sol y no al revés. Algo que provocó que muchos científicos de la antigüedad fueran arrojados a la hoguera por herejía, quizás, motivados por algo más profundo: el miedo. Aquellos sabios y estudiosos, sin saberlo, acababan de asesinar al ser humano. El Hombre ya no se encontraba en el centro de todas las cosas y ese fue un duro golpe que la filosofía todavía está tratando de digerir.

Quizás, eso había terminado también con la existencia de Dios. Los seres humanos somos, por tanto, algo insignificante. Un pequeño punto dentro de la inmensidad infinita de la galaxia. La angustia existencial y el dolor que tales afirmaciones pueden provocar parecen no tener fin. No en vano, la ansiedad y los trastornos psicológicos son la verdadera pandemia del nuevo siglo que acabamos de traspasar. El Hombre sigue pisando por un territorio desconocido con unos pies de barro que nos llevan a arrastrarnos por el lodazal en el que se ha convertido nuestra existencia.

Así pues, La metamorfosis es más que un pequeño cuento de terror, encierra mensajes mucho más profundos. Todos sabemos la anécdota: la increíble historia de un comerciante que un buen día se despierta convertido en un enorme escarabajo. Pero, su lectura, nos lleva a plantearnos las preguntas más importantes de la vida.

Esta historia sigue vigente en nuestro tiempo, en la convulsa coyuntura que nos ha tocado vivir. Las grandes obras maestras son aquellas que perduran y siguen actuales por más que pasen los años.

En el caso de La metamorfosis, Kafka creó en 1915 un relato que escondía el gran horror de lo que estaba por venir. Acaba de estallar la Gran Guerra y por primera vez nuestro planeta se convierte en el escenario de una contienda tan global como horrenda. La industrialización ha terminado con los sueños de los trabajadores, los cuales trabajan durante jornadas interminables, deambulando de casa a la fábrica como autómatas robóticos salidos de una historia de ciencia ficción.

Algo parecido a lo que el pintor noruego Edvard Munch ya vaticinó unos años antes, en 1893. Todos los horrores que la humanidad presenciaría con la llegada del nuevo siglo: guerras mundiales, hambrunas, genocidios, crisis financieras. Algo parecido a lo que estamos observando en los últimos años.

No resultada nada alentador el destino de la humanidad en las próximas décadas: escasez de alimentos, poblaciones obligadas a emigrar, guerras en nombre de Dios, alzamiento de la extrema derecha, incapacidad para comunicarnos si no es a través de una pantalla, cambio climático, pandemias. No parece muy esperanzador el panorama y, por primera vez, se comienza a pensar en el fin del ser humano como algo plausible. Muchas organizaciones internacionales ya han fijado como horizonte la fecha de 2050: el momento límite en el que presumiblemente ya no tengamos capacidad para dar marcha atrás.

La verdad nos hará libres

En este contexto, el desgarrador relato de Kafka permanece vigente en nuestro imaginario colectivo. En nuestros días, podría ser un nuevo episodio de la serie Black Mirror y nadie se daría cuenta. En una época en la que estamos más conectados que nunca, en realidad, sufrimos el desasosiego de estar más incomunicados que siempre. Soledad, angustia existencial; todo ello deriva en una sensación amarga que no todo el mundo puede sorportar.

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana de sueño intranquilo, se encontró en la cama convertido en un monstruoso insecto».

El enorme escarabajo, pese a su forma de insecto, guarda en los primeros compases del relato la necesidad de seguir trabajando, o al menos de aparentar que lo hace. Resulta horrible como Gregorio, nada más despertar, se preocupa más por buscar una excusa que contente al explotador de su empleador, antes que por la viscosidad de su nuevo aspecto.

El ser humano en el punto de mira y enfrentándose a la innegable máxima de que «nacemos solos y morimos solos». Poco a poco, con el paso de los días, la familia que lo amaba y respetaba por ser el sustentador económico del hogar, le va volviendo la espalda. Detestan toda forma que sea diferente a ellos (xenofobia), especialmente en el momento en el que las calamidades económicas comienzan a hacerse más evidentes.

La influencia de la niñez también es latente en este cuento, y en toda la obra de Kafka. Su relación con su padre siempre fue tormentosa y le marcó durante toda su vida. El padre del relato se presenta como un hombre enjuto y débil, que con el paso del tiempo va recuperando su posición de cabeza de familia pese a que lleva años sin trabajar y ha cargado con la responsabilidad económica a su hijo. Una vez que el hijo ya no puede matar al padre, no dudará en recuperar su posición de fuerza pese a que vilmente insiste en ser un despojo social. Él sí que es un parásito que se alimenta del lamento y la autocomplacencia.

«El padre ahora estaba allí, de pie y muy tieso; vestía un rígido uniforme…».

Muy representativo es el caso de la otrora gentil hermana Gretel. En un principio se echa sobre sus jóvenes hombros la responsabilidad de alimentar a su hermano y darle unos mínimos cuidados. Con el paso del tiempo, se convierte en la mente que empuja a la familia a abandonar a Gregorio y condenarlo a una muerte que el mismo protagonista asume con indolencia y apatía. El sistema lo ha fagocitado. Nada podemos hacer frente a su inexorable peso.

«No quiero pronunciar el nombre de mi hermano en presencia de este bicho, así que todo lo que tengo que decir es que debemos tratar de librarnos de él». (Gretel)

Resulta desolador como en ningún momento piensan en llamar a algún médico. En las situaciones límite es cuando se deberá juzgar la naturaleza de las personas, pues es el momento en que comienzan a verse las costuras de cada uno. Lo más llamativo es como la familia adopta como única solución encerrar a ese monstruo tras una puerta y seguir con sus absurdas conversaciones y preocupaciones cotidianas.

Los seres humanos lo hacemos cada día. Ante los problemas más evidentes, nuestra única solución es mirar hacia otro lado. Cerrar la puerta de un sonoro portazo, que como un grito sordo, nos otorgue la fuerza para continuar con nuestro decadente estilo de vida.

«¿No parece que le estuviéramos demostrando, al retirar sus muebles, que hemos perdido toda esperanza en su mejoría y que le abandonamos a su suerte?».

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Cristóbal Terrer Mota

Autor de la novela Cameron (Malbec Ediciones). Responsable del blog sobre series extranjeras Seriemaniac.com. Apasionado del cine, las series y la fotografía. La playa, viajar y la lectura son sus grandes pasiones.

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