Reseña de Frankenstein de Mary Shelley

14 abril, 2019
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14 abril, 2019 Alfonso Gutiérrez Caro

Reseña de Frankenstein o el moderno Prometeo

Título: Frankenstein o el moderno Prometeo

Autora: Mary Shelley

Editorial: El País Aventuras

Año: 2004 (original publicado en 1818)

Páginas: 259

Género: Fantástico

Calificación: 

 

Sobre la autora

Mary Wollstonecraft Shelley (Londres, 1797-1851) se crió en el seno de una familia acomodada e intelectual. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una de las primeras activistas feministas mientras que su padre, William Godwin, fue uno de los principales filósofos que teorizaron sobre el movimiento anarquista político. Tras casarse con el poeta Percy Shelley, él y Mary pasaron un tiempo en Suiza con el célebre Lord Byron y otros autores románticos, momento en el que, al parecer, le vino la inspiración para escribir la que sería su obra más conocida.

La novela ha conocido numerosas adaptaciones en varios medios como cine, teatro e incluso cómic, siendo destacadas las películas protagonizadas en los años treinta por Boris Karloff o la versión más moderna dirigida en 1994 por Kenneth Branagh con Robert De Niro dando vida al monstruo.

Reseña de Frankenstein

Hay novelas que no precisan presentación, historias que traspasan lo meramente literario para pasar a formar parte de la cultura popular. Ese es el caso de Frankenstein o el moderno Prometeo, la inmortal obra maestra de Shelley que ostenta un doble lugar de privilegio: por un lado, forma parte del selecto grupo de las novelas más destacadas del esplendoroso siglo XIX; por otro, presenta a uno de los más reconocibles símbolos del terror universal: la criatura o monstruo creada por el doctor Frankenstein.

Pero, ¿es Frankenstein una novela de terror? ¿Es acaso una novela de ciencia-ficción? ¿O se trata, por otro lado, de una novela histórica? La respuesta tiene truco: es todo eso y algo más. Vayamos por partes. Para muchos, Frankenstein es una de las primeras obras de ciencia-ficción publicadas. Dejando aparte la obra Somnium (1634) del astrónomo Johannes Kepler (considerada por expertos en el tema como Carl Sagan o Isaac Asimov como el primer relato del género), Frankenstein supone en 1818 el inicio de lo conocido como protociencia-ficción, inaugurando una época en la que posteriormente destacarían autores de la talla de Jules Verne, Edgar Allan Poe o H.G. Wells. Nos encontramos pues ante un género que bebe de mitos y leyendas, de historias en las que la fantasía tiene un gran peso y, en el caso concreto de la obra de Shelley, algo influenciada por la etapa anterior del terror gótico.

Es innegable que Shelley imprime su obra de un halo misterioso y en ocasiones terrorífico, jugando un poco a dos bandas entre lo puramente científico y especulativo (teorizando sobre el Galvanismo y la bioelectricidad), y el horror más clásico de monstruos, castillos y esas cosas. A destacar la vuelta de tuerca con la criatura, quien a pesar de resultar un ser abominable para la vista y la moralidad, guarda buen corazón y juicio, mostrándose su naturaleza en principio bondadosa y su deseo imposible: simplemente ser un hombre más.

Frankenstein es una oda a la inquietud humana, a su afán de conocimiento y superación, de rebasar lo propios límites biológicos y, por qué no, jugar a ser Dios. En ella se advierte, el propio Víctor lo hace a menudo, de los peligros que conlleva superar ciertos límites, del tormento y el dolor que acuden a la vida de quien osa trastocar las sagradas leyes naturales, tanto para el creador como para el creado. La novela está impregnada de esa curiosidad científica propia de la época, recordemos que fue escrita pocas décadas después de la irrupción de la Ilustración, fenómeno cultural que daba todo el protagonismo a la razón y a la ciencia, alejándose de los siglos “oscuros” del Medievo en los que la única medida tomada era la divina.

La obra de Shelley es, como no podría ser de otra manera, una auténtica hija de su tiempo. Tanto por esas inquietudes ilustradas y científicas como por tratarse de una novela que bien podemos insertar dentro de la corriente del romanticismo. Es notoria su melancólica sensibilidad, la pasión con la que los personajes principales intentan encajar en el mundo, ese ansia por ser libre, por evadirse de un mundo feroz y lúgubre que contrarresta con sus inquietos corazones.

Frankenstein o el moderno Prometeo es un auténtico clásico de la literatura por méritos propios. Por la originalidad de su propuesta, por tratar temas capitales como el progreso, la ética o la aceptación de uno mismo, el bien y el mal, los prejuicios, la venganza… Una novela redonda a la que acudir de tanto en tanto.

Cubierta interior de una de las primeras ediciones de la novela, publicada en 1831.

Alfonso Gutiérrez Caro

Cinéfilo devorador de novela negra y de ciencia-ficción. En ocasiones junto letras. Mis últimas novelas: 'La sangre no salta' y 'Santos'.

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