Reseña de Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino
«Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida»
Así empieza esta obra de Italo Calvino que no puede ser leída como se lee cualquier novela, buena o mala. Se podría decir que es una «novela invertida» ya que no es el Lector en la mente del narrador sino que, utilizando la segunda persona, el escritor va creando al propio Lector y no a un narrador cualquiera.
Es el escritor quien sabe lo que piensa y siente el Lector. Leemos todo el tiempo «Dirigido a ti, Lector» o «Has leído ya una treintena de páginas y te estás apasionando por la peripecia» o «Sabemos que eres más bien impulsivo» Así, el escritor desnuda al Lector, incluso se podría decir que lo manipula.
El Lector es entonces el protagonista. Veréis que la reseña está plagada de citas ya que es la única manera de transmitir la genialidad de esta novela de Italo Calvino. No niego que por momentos la lectura se hace árida. Pero bien vale la pena el esfuerzo porque las reflexiones, a veces en broma y muchas otras en serio, son imperdibles.
Sinopsis
Hay una trama en clave humorística y es la siguiente. Este Lector que se va gestando frase a frase se encuentra en una situación kafkiana, ya que nunca puede acabar el libro que comienza. Las razones de este contratiempo son múltiples pero esencialmente se debe a errores en la edición, problemas con la compaginación y así se dan situaciones que a una le hacen sonreír e incluso soltar una pequeña carcajada.
Estos problemas con la edición son la causa para la imposibilidad de leer un libro de principio a fin. El Lector encuentra en las novelas que intenta leer, páginas en blanco o párrafos que se mezclan con otras novelas. Páginas que pasan de un volumen a otro. O a veces, los obstáculos tienen que ver con las malas traducciones.
La burocracia en la Literatura
Cuando nuestro lector/protagonista va a la editorial a quejarse de la calidad de los ejemplares, se encuentra con una burocracia horrorosa:
Leemos «Cuando entraste en la sede de la editorial y expusiste a los conserjes el problema de los volúmenes mal compaginados que quisieras cambiar, te dijeron primero que te dirigieras a la Oficina Comercial; después, dado que añadiste que no era sólo el cambio de volúmenes lo que te interesaba, sino una explicación de lo ocurrido, te encaminaron a la Oficina Técnica; y cuando has precisado que lo que más te importa es la continuación de las novelas que se interrumpen. —Entonces será mejor que hable usted con el señor Cavedagna —han concluido. —Siéntese en la antesala; hay ya otros esperando; le llegará su turno»
Sobre no-lectores y escritores
Podríamos decir que Calvino se ríe un poco de todo lo relacionado con el mundo de la Literatura. Incluso de los No-Lectores:
«Hace falta alguien que lea libros ¿no? Al menos puedo estar tranquilo de que no debo leerlos yo»
Luego también están las reflexiones sobre diferentes tipos de escritores: el productivo y el atormentado, por ejemplo:
«El escritor atormentado mira al escritor productivo llenar folios de líneas uniformes, al manuscrito crecer en una pila de folios ordenados. Dentro de poco el libro estará terminado: con seguridad una nueva novela de éxito —piensa el escritor atormentado con cierto desdén pero también con envidia»
Pero Italo Calvino nos sorprende porque junto a estas reflexiones tan irónicas, hay consideraciones muy serias e importantes:
«La facilidad de la entrada en otro mundo es una ilusión: se abre un vacío sobre el papel en blanco»
La manera en la que Calvino construye la narración es muy ingeniosa. Está la trama principal, la de la construcción del Lector y sus peripecias para poder acabar un libro y luego hay historias fragmentadas dentro de esa trama, que son todos los comienzos fallidos del Lector. Sin embargo, cada subhistoria tiene un título y es hacia el final de la novela que se descifra el porqué de esos títulos. No quiero estropear la sorpresa por lo que le dejo a los lectores que lo averigüen por sí mismos.
Leer es como volar
Hay un pasaje que es genial en el que se compara el proceso de lectura con un viaje en avión:
«Te atas el cinturón. El avión está aterrizando. Volar es lo contrario del viaje: atraviesas una discontinuidad del espacio, desapareces en el vacío, aceptas no estar en ningún lugar durante un tiempo que es también una especie de vacío en el tiempo; luego reapareces, en un lugar y en un momento sin relación con el dónde y el cuándo en que habías desaparecido…(Pero ¿estás reflexionando sobre el viaje en avión o sobre la lectura?)»
Y luego, al «llegar al aeropuerto», el autor nos sorprende con esta situación absurda y muy graciosa:
»…y en la aduana. Avanzas sosteniendo el libro abierto ante tus ojos, cuando alguien te lo quita de la mano, y como al alzarse un telón ves alineados ante ti policías enjaezados con bandoleras de cuero, guarnecidos de armas automáticas, dorados con águilas y charreteras.
—Pero mi libro… —das un vagido, extendiendo con gesto de bebé una inerme mano hacia aquella autorizada barrera de botones brillantes y bocas de fuego.
—Secuestrado, señor. Este libro no puede entrar en Ataguitania. Es un libro prohibido.
—Pero ¿Cómo puede ser…? ¿Un libro sobre las hojas de otoño…? ¿Con qué derecho…?
—Está en la lista de libros que hay que secuestrar. Nuestra ley es ésa. ¿Quiere darnos lecciones?
Rápidamente, de una palabra a otra, de una sílaba a otra, el tono seco se vuelve brusco, el brusco intimidatorio, el intimidatorio amenazador.
—Pero yo… Me faltaba poco para terminarlo…»
Lectores activos y atentos
Nuestro narrador, quien está construyendo activamente al lector, le dice a éste: «Tú sigues los acontecimientos con pasiva resignación» Calvino, a través de esta frase, nos invita a ser Lectores activos, que cuestionan y que están atentos a la lectura.
Las historias dentro de La Historia son más bien barrocas, con cierta desmesura y detallistas hasta lo insoportable. Están, digamos, «sin podar» y el autor con esto, nos dice: «El mundo es complicado, enmarañado, está sobrecargado» Hay que quitar la mala hierba, las ramas que crecen descontroladas. Los Lectores también tienen que delimitar espacios, descartar información no esencial, en otras palabras, el Lector debe filtrar la información que consigue y también analizarla. ¿Qué personaje dice qué y por qué? por ejemplo
Hacia el final de este viaje
Pero las mejores reflexiones se encuentran al final. El Lector llega a una biblioteca y cree que ahí la odisea de no poder acabar ninguna novela terminará. Sin embargo, en este sitio dedicado a los libros, también hay una pesadilla de libros no encontrados:
«Llenas una ficha y la entregas; te comunican que en el catálogo debe haber un error de numeración; el libro no se encuentra; de todos modos, harán investigaciones. Pides en seguida otro: te dicen que consta en lectura, pero no logran aclarar quién lo ha pedido y cuándo. El tercero que pides está en encuadernación; estará de vuelta dentro de un mes. El cuarto se conserva en un ala de la biblioteca cerrada por obras. Sigues llenando fichas; por una u otra razón, ninguno de los libros que pides está disponible»
Muchos libros, un libro
Magistralmente, Italo Calvino nos habla de que por muchísimos libros que leamos, estamos avanzando en la lectura de un único libro, un libro total y unitario compuesto de todas nuestras lecturas, el Libro de nuestra vida. Tal vez buscamos volver a encontrarnos con aquel que nos deslumbró en la infancia.
Conclusiones
Si una noche de invierno un viajero es una reflexión profunda sobre el proceso de Lectura, de Escritura, de cómo el traductor puede ser un traidor, de la censura que tantos escritores han sufrido a lo largo de la historia.
Pero sobre todo es un libro sobre lo que sucede después de la palabra «Fin» y lo que sucede antes del comienzo: «¿Cómo fijar el momento exacto en que empieza una historia? Todo ha empezado siempre ya antes, la primera línea de la primera página de toda novela remite a algo que ha sucedido ya fuera del libro. O bien la verdadera historia es la que empieza diez o cien páginas más adelante y todo lo que precede es sólo un prólogo»
Puedes leer otras de mis reseñas en: Críticas de Viviana Vázquez
Datos de Si una noche de invierno un viajero
- Título: Si una noche de invierno un viajero
- Autor: Italo Calvino
- Editorial: Siruela Ediciones
- Año publicación: 1979 (edición 2023)
- Género: Novela
- Páginas: 270 páginas