Reseña de Los asquerosos de Santiago Lorenzo

4 abril, 2022
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4 abril, 2022 Cristóbal Terrer Mota

Los asquerosos de Santiago Lorenzo

Sinopsis de Los asquerosos

Manuel acuchilla a un policía antidisturbios que quería pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada. Sobrevive de libros Austral, vegetales de los alrededores, una pequeña compra en el Lidl que le envía su tío.

Y se da cuenta de que cuanto menos tiene, menos necesita. Un thriller estático, una versión de Robinson Crusoe ambientada en la España vacía, una redefinición del concepto «austeridad». Una historia que nos hace plantearnos si los únicos sanos son los que saben que esta sociedad está enferma. Santiago Lorenzo ha escrito su novela más rabiosamente política, lírica y hermosa.

Cuando nada es lo que parece

Yo, un urbanita sin remedio, heme aquí absorto en la escritura de una reseña que no tiene por más que alabar la vida rural: sus obligaciones (y sus derechos), su particular estilo de vida en el que las horas se llenan por la necesidad de buscar alimento, trabajar un huerto y mantener a los animales a raya.

Y digo derechos de la vida rural, porque todos tenemos derecho a disfrutar de una estancia en tierras lejanas sin que domingueros infesten lo rural, sin más deseo que inmortalizar en una foto para sus redes sociales su supuesto retiro temporal. ¿Si no comparto esa visita a lo salvaje en alguna red social de postureo, no ha existido? ¿De qué sirve dirigirnos hacia lo rural para conectar con nosotros mismos si lo único que pretendo es conectar con los millones de personas que superpueblan el universo digital, ese metaverso del que nos habla Zuckerberg desde su púlpito y que, a mí, me da tanto miedo?

En una coyuntura en la que la España vaciada (oh! la España rural) clama al cielo porque las instituciones y los medios de comunicación giren sus focos hacia ella para reivindicar infraestructuras y conexiones digitales de alta velocidad, la reclamación en sí misma se convierte casi en un oximorón que refrenda una extraña huida hacia adelante. Como cavar hacia arriba, por no usar otro verbo de idéntica rima.

Por momentos podríamos decir que la novela se convierte en un tratado sobre economía; una defensa por deshacernos de todo lo superfluo que acompaña nuestras vidas: un viaje a la esencia misma de las cosas.

«Su amor por la pobreza empezaba a ser lujuria…»

No, tranquilos, no me he vuelto loco. De momento no pienso en abandonar el asfalto para irme al campo o a una aldea remota desconectada ciertamente de todo. Yo, que llevo mi portátil de última generación siempre a la espalda, como el que porta una mochila de piedras —preguntad a mi fisioterapia sobre mis continuas contracturas y os contará como él se ha convertido en algo indispensable, como un psicoanalista para Woody Allen—.

No, la vida rural, la auténtica, me da vértigo; pero me cautiva, como cuando nos asomamos a un precipicio y algo en nuestro interior nos embauca para saltar al vacío. Leyendo Los asquerosos, siento auténtica empatía por Manuel; quizás no tanto en el fondo del asunto, pero sí en las formas.

Aunque, bien pensado y echando la vista atrás, dos de mis lecturas favoritas de los últimos años han sido dos viajes hacia ese mundo rural que resuena en mi pecho con tambores lejanos: Un amor, de Sara Mesa y ahora Los asquerosos.

Detesto cuando voy a una playa, supuestamente alejada de las rutas que marca ese mapa de bits en que se ha convertido Instagram, y me encuentro con grupúsculos de seres empeñados en compartir su horrible gusto musical con todos los allí presentes. Unos mochufas de tomo y lomo.

A veces los grupúsculos se convierten en legiones, reclamados por la llamada de alguna musa que los ha hecho desplazarse hacia allí solo por la necesidad de marcar el territorio: «Yo he estado aquí». Como los grafiteros que inundan los muros de las ciudades con su tag, una marcada de territorio que bien podrían haber aprendido de un sabueso. Ojo, que yo disfruto mucho del arte urbano bien entendido, pero la firma indemne de un grafitero no responde más que a los deseos de su ego o de una infancia con falta de cariño.

Perdonad la comparativa escatológica, pero una vez mi psicóloga me dijo al respecto que estas situaciones son como si tuviéramos que firmar o despedirnos de las heces que hemos expulsado esta mañana. ¿Si no las firmo, si no las fotografío, no han existido? Sin ánimo de destripar, os lo adelanto: desde luego que sí.

Los asquerosos supone una bonita e interesante reflexión sobre la soledad, la bien entendida, la deseada, la buscada. A veces falta dar un paso atrás para coger el impulso necesario que nos permita afrontar cambios importantes en la vida.

Sí, a día de hoy nos llama la atención, por estar fuera de lo habitual, pero una buena dosis de soledad sienta tan bien como un buen vaso de bourbon o un paseo por la playa en pleno invierno. Pequeños placeres de la vid, los cuales suponen el alivio de nuestra rutina diaria, esa que nosotros mismos nos hemos buscado y de la que ahora somos presos con un potente Síndrome de Estocolmo.

Creo que Los Asquerosos —como siempre, recomendado por mi querida camella literaria— ha sido el libro que a su vez más he recomendado en los últimos meses. Buenas dosis de humor sincero cargado de ironía, una excusa para bajarnos del mundo, aunque solo sea durante un momento, para mirarlo a la cara, de tú a tú.

La obra resulta pleonásticamente bella. Un lenguaje lacerante y repleto de cultismos que no hacen más que pronunciar el espanto de esas personas que todos hemos identificado  alguna vez y de las que, posiblemente, hemos adaptado algunos comportamientos vicarios sin saberlo.

Tengo que reconocer que las últimas páginas de Los asquerosos de Santiago Lorenzo me conmovieron especialmente; un final que a día de hoy sigo sin saber si me resultó feliz o melancólico, o quizás es que sea ambas cosas, o quizás es que no haya necesidad de catalogarlo en un ningún saco roto. Si eres de esas personas que alguna vez te has sentido realmente aislada dentro de un acto social o de una reunión repleta de gente, quizás este libro sea para ti…

Puedes leer otras de mis reseñas en: Sección Cristóbal Terrer.

 

Entrevista a Santiago Lorenzo (Blackie Books)

Los asquerosos: obra de teatro

Ficha técnica Los asquerosos

Título: Los asquerosos

Autor: Santiago Lorenzo

Editorial: Blackie Books

Año: 2021

Páginas: 244 páginas para solitarios empedernidos

Calificación: 

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Cristóbal Terrer Mota

Autor de la novela "Cameron" (Malbec Ediciones) y del ensayo seriéfilo "De Los Soprano a Juego de tronos". Responsable del blog sobre series Seriemaniac.com. Diseñador web, locutor de radio y creador de contenido. Apasionado de la fotografía, la playa y la lectura.

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