Reseña de Kokoro

9 noviembre, 2021
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9 noviembre, 2021 María Belmar

Reseña de la novela KOKORO de Natsume Sōseki

Datos publicación

TITULO: KOKORO

AUTOR: Natsume Soseki

EDITORIAL: Impedimenta

PÁGINAS: 256

AÑO: 2014

TRADUCCIÓN: Yoko Ogibara y Fernando Cordobés.

GÉNERO: Novela contemporánea y extranjera

 

Sobre el autor

Natsume Sōseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke, nació en 1867 cerca de Edo (la actual Tokio). Fue un novelista japonés, profesor de literatura inglesa, escritor de haikus y de poesía china. Descendiente de una familia de samuráis venida a menos, fue el menor de seis hermanos.

Sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes a la edad de dos años; vivió con este y su mujer hasta los nueve años.

La carrera literaria de Sōseki (en chino significa terco) se inició en 1903, cuando comenzó a publicar haikus y pequeñas piezas literarias en revistas como Hototogisu. La fama le llegó con la publicación en 1905 de Soy un gato, y al año siguiente Botchan (Impedimenta, 2008) lo catapultó al éxito, convirtiéndose automáticamente en un best seller y en una de las novelas más leídas por los japoneses durante décadas; obra, que, además, fue galardonada con el Premie Llibreter 2008.

 Sōseki escribió catorce novelas en total a lo largo de su vida, entre las que cabe destacar El minero o Sanshiro (1908), que forma parte de una trilogía que se completa con Daisuke (1909) y La puerta (1910). En cuanto a su etapa más madura, sus obras más importantes son, sin duda alguna, Kokoro (1914) y Más allá del equinoccio de primavera (1912).

 Natsume Sōseki murió en Tokio en 1916 a los 49 años de edad, a causa de una úlcera de estómago, dejando una obra sin terminar: Luz y oscuridad.

 En 1984, y en homenaje a su fama y trascendencia, el Gobierno japonés decidió poner su efigie en los billetes de mil yenes.

Sinopsis de Kokoro 

Kokoro” (“corazón”, en japonés) narra la historia de una amistad sutil y conmovedora entre dos personajes sin nombre, un joven (yo), y un enigmático anciano al que conocemos como Sensei.

Atormentado por trágicos secretos que han proyectado una larga sombra sobre su vida, Sensei se abre lentamente a su joven discípulo, confesando indiscreciones de sus días de estudiante que han dejado en él un rastro de culpa, y que revelan, en el abismo aparentemente insalvable de su angustia moral y su lucha por entender los misterios del amor y el destino, el profundo cambio cultural de una generación a la siguiente que caracterizó el Japón de principios del siglo XX.

Kokoro es la novela más lograda de Natsume Sōseki, la más profunda y la última que completó antes de su muerte.

 

Mi opinión sobre Kokoro

La novela se desarrolla en tres partes: la primera cuenta la relación entre Sensei y Yo, para mí es la más interesante ya que está directamente relacionada con la tercera y desgrana cómo se forma una amistad sin que uno de ellos ponga mucho de su parte.

Es la presentación que hace Yo sobre Sensei para poder conocer al personaje principal. En la segunda, Yo cuenta la relación con sus padres (esta es la parte más lenta) pero que hará entender la personalidad de ese joven y por qué su vía de escape a otro tipo de vida y su recurso a Sensei.

Y la tercera es el desenlace final, en esta ocasión es Sensei quién utiliza su voz en forma de carta, una carta extensa dirigida a Yo y a través de la cual este entenderá las partes conexas entre la personalidad de Sensei, sus diálogos, sus frases y sus silencios durante su amistad.

E indirectamente a través de esta carta, el autor llega de una forma direccional al mensaje moral y social que quiere dejar sobre la vida para que hagamos una reflexión sobre ella.

Quizá lo que más me haya destacado de esta novela es la descripción que utiliza el autor sobre el personaje principal al que quiere que descubramos, a Sensei.

Este es un hombre extraño, solitario y misterioso. Profundamente melancólico, y de un perfil bastante desconfiado, que siempre trata de reiterar en cada uno de sus diálogos y palabras (“ni siquiera confío en mí mismo, por eso no puedo confiar en los demás”; “no es que no confíe en ti, es que no confío en la humanidad en su conjunto”). 

Aunque la lectura es fácil, en ocasiones con tendencia a la trivialidad, son frases como estas junto a sus silencios elocuentes y las alusiones indirectas las que despiertan tanto la curiosidad de yo como del lector para sentirse atraído por querer saber los motivos por los que Sensei habla así y eso mismo es lo que enlaza con el corazón de las personas.

Además conforme avanza su lectura va acrecentándose la ambigüedad de este hombre. ¿Qué es lo que oculta?, ¿qué le sucedió en su pasado para que se le escapen frases tan rotundas? Y aun así, tenemos ahí a un personaje que nos plantea recapacitar en poner freno sobre la curiosidad e  indagación que tenemos sobre las personas, para poder darles su espacio y tiempo en querer o no contar cosas sobre su vida y saber respetarlas.

En ocasiones, a veces no preguntar es la mejor manera de saberse confiar a alguien y las mejores respuestas que vienen sucedidas con el paso del tiempo. La discreción puede entablar verdaderas relaciones de amistad, un tema principal en esta obra, lo que se esconde bajo la máscara de nuestros mejores amigos y lo que no sabemos de ellos. 

no había nada que Sensei temiera más que verse sometido a un frío análisis por parte de nadie” 

Un tema que trata con frecuencia también esta obra es la soledad, que como se demostrará, para cada cual puede venir precedida de una manera muy distinta.

Es en el conjunto de esa soledad paralela donde ambos personajes se encuentran y como siempre, Sensei como maestro y yo como discípulo en una larga carrera para comprenderlo todo.

“yo ya soy mayor, así que puedo tolerar la soledad más fácilmente, aunque en tu caso es diferente. Eres joven y tengo la impresión de que sientes la urgencia de actuar y hacer cosas (…) No tengo la fuerza suficiente para agarrar tu soledad y expulsarla de ti”.

Y por supuesto, no podría terminar esta reseña sin prestarle atención a otro de los temas que Sōseki quiere que meditemos: la culpa; cómo la culpa puede atormentarnos por el resto de nuestros días y cómo los errores tienen peso sobre nuestro presente.

Nos hace reflexionar sobre lo que debemos hacernos cargo, sobre lo que no, y sobre lo que esto puede llegar a influir en nuestra personalidad y felicidad.

De esta manera concluyo esta reseña —y habiendo leído otras obras de literatura japonesa— que aunque con una acción limitada, esta cultura plantea historias de una trama  sencilla pero con una impactante belleza emotiva y con personajes interiormente profundos. 

Aunque en algunos momentos se me han hecho algunas partes lentas, hay que decir que es una novela sobria, demoledora, íntima, poéticamente intensa y de una turbadora belleza. En su reflexión hay que detenerse y recapacitarla. 

Puedes leer más reseñas mías en reseñas María Belmar

 

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