La adaptación: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey.

21 abril, 2019
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21 abril, 2019 Víctor M. Mirete Ramallo

Reseña de la adaptación cinematográfica de la novela: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey.

El libro.

Título: La sociedad literaria y del pastel de patata de Guernsey / The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society

Autor: Mary Ann Shaffer, Annie Barrows

Editor: SALAMANDRA, 2018

Páginas: 304 páginas

Género: Romántica, aventuras.

Calificación: 

Sinopsis. 

En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las terribles heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, un pequeño enclave en el canal de la Mancha, está leyendo un libro de Charles Lamb que había pertenecido con anterioridad a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet? Dawsey es miembro del club de lectura La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de la ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su increíble sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela, y su vida dará un vuelco para siempre.

Crítica de la película.

‘Puede que los libros tengan una querencia especial que les haga llegar al lector perfecto’.

Esa frase, a escasos diez minutos de empezar, me susurró al oído diciéndome: —Debes acabar de ver la película.

Y es que desde el primer momento, ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata’ trata de ser acogedora, familiar, encantadora y cálida: confortable, en definitiva. Como ver pasar un atardecer en una pequeña cabaña de madera en medio de un acantilado verde, mientras sales al porche a leer un libro aderezado con un té caliente y el sonido del crepitar de las olas de fondo.

Para dar sentido a esa calidez, tanto la novela como la película se nutren de unos personajes sencillos, conmovedores y cándidos, sin demasiada profundidad pero con la temperatura justa como para aclimatarse a la obra y crear afecto en el lector o espectador.

Cierto es que no hay grandilocuencia, ni pretensiones altas en este relato. Y por ende, esta cinta no aporta casi nada nuevo ni tampoco impacta, pero genera esa afectiva nostalgia que hace que rompas la siesta para verla con una mantita y un bol de palomitas esperando ser devorado; para que al acabar sientas un poco más de oxígeno revitalizador en lo que resta de tarde.

Tampoco llega a ser inspiradora, ni cautivadora, ni imponente; pero sí es melosa, y además está corréctamente aderezada por una ambientación y producción artística que no recurre al exceso de filtros en su rodaje para ser convincente y pulcra.

Y de repente, las autoras de esta novela y el director de esta película te llevan a esa romántica época en donde los escritores eran escritores, los editores eran editores, las librerías eran librerías y los lectores eran lectores.

Suena a perogrullo, pero quien sepa un poco del negocio de la literatura y de su sentido en la actualidad, sabrá a qué me refiero. Pero también te lleva, de forma edulcorada y grácil, a esa etapa europea de reconstrucción y esperanzas tras la devastadora Segunda Guerra Mundial

Llega un día una carta y abres con ella varias preguntas:

¿Por qué hay que esconder un cerdo de los alemanes, por qué ese cerdo inspira una sociedad literaria, y lo más importante, que es un pastel de piel de patata…?

Y a partir de ahí, se desarrolla ese tipo de cuento que consigue que pequeñas historias se entrelacen para contar algo hermoso e inesperado; como hace la correspondencia, que inesperada llega a nuestros buzones enlazando a seres humanos para que compartan las pequeñas historias de sus vidas.

Hubo una época en la que eso sucedía.
Y es que ese es un poco el germen y sentido de las grandes historias: una sucesión de pequeñas anécdotas que juntas conforman grandes épocas, sobre todo si hablamos de esa época de entreguerras del siglo XX, en donde la historia y sus avatares se escriben con mayúsculas.

Por eso, esta película es como abrir el buzón y ver que ha llegado una carta de alguien a quien quieres; pero también es como abrir un libro y descubrir que entre los personajes de esa novela estás tú.

Por ello, no me queda más remedio que acabar parafraseando una de sus citas:

‘Este club de lectura nos dio refugio y un espacio de libertad’.

Eso son los libros, el refugio y la libertad de todos los que los aman. Y de eso va esta novela y película, del amor a los libros, porque hubo una vez en que cada pequeña historia podía ser un gran libro. Hubo una vez…

Por todo ello, esta película y su novela homónima, generan esa sensación de ser tan íntima, introspectiva y familiar como universal. Eso sí, esta vez si se cumple una de las máximas de las adaptaciones. El libro, por el tipo de historia y cómo está narrada, es más intenso y atractivo que la película. Aún así, las autoras deben estar contentas por el trato cinematográfico que se le ha dado a su obra.

 

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Víctor M. Mirete Ramallo

Escritor murciano nacido en 1982, Autor de la “Saga de Ficción Histórica de Frédéric Poison” y cuyo lema es: «La vida no consiste en vivir de ilusiones, sino en vivir ilusionado.

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