Reseña de La señora Dalloway

2 agosto, 2021 Cristóbal Terrer Mota

El mes de los clásicos: La señora Dalloway de Virginia Woolf

Título: La señora Dalloway

Autor: Virgina Woolf

Editorial: Cátedra Letras Universales

Año: 1993

Páginas: 332 páginas de instrospección sin límites

Calificación: 

Sinopsis de La señora Dalloway

La señora Dalloway relata un día corriente en la vida de Clarissa Dalloway, una dama casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de junio de 1923, con un paseo de Clarissa por el centro de Londres, gran escenario de la novela, y termina esa misma noche, cuando comienzan a retirarse de casa de los Dalloway los invitados a su fiesta.

Aunque en el curso del día sucede un hecho trágico: el suicidio de un joven que vuelve de la guerra, lo notable de la historia no es ese episodio, ni los pequeños sucesos y recuerdos que la componen, sino que toda ella esté narrada desde la conciencia de los personajes y del análisis de todo lo que pasa por sus mentes antes de actuar.

Cuando la conciencia fluye sin límites

Magistral ejercicio literario marcado por un estilo rompedor y complejo. Porque, sí, La señora Dalloway es un experimento complicado. Cuarto título publicado por Woolf a través de la editorial que fundó con su marido.

Una suerte del Ulises de Joyce o La tierra baldía, pero desde la perspectiva de una mujer de la aristocracia británica ambientada en los barrios más emblemáticos de Londres, en lugar de la Dublín de Joyce.

El Ulises es una obra complejísima, realmente complicada, la cual narra un día corriente en la vida de su protagonista. En esta otra obra, la complejidad no es tan apabullante pero sí que mantiene la misma estructura: un día en el cual Clarissa Dalloway prepara una fiesta para agasajar a las altas esferas del Londres de la época.

Cuando Virginia Woolf escribió esta novela tenía la misma edad que su protagonista. Woolf nunca hubiera sido como Clarissa, pero ambas comparten los mismos miedos y los mismos anhelos. Con ciertos escarceos que fantasean con el suicidio o con escapar de una sociedad que las oprime.

Quizás si Virginia no hubiera sido una rebelde se hubiera sentido atrapada dentro de un estilo de vida que detestaba. Inmersa en los peligrosos juegos de envidias y en los encorsetamientos tejidos a partir de la presión de los modelos sociales de la época: matrimonios, maternidad, educación.

La señora Dalloway es un personaje recurrente en toda su obra, aparece en su primera novela y posteriormente en una colección de relatos. Podríamos decir que es una especie de alter ego, que al materializarse como personaje, permite a la autora reivindicarse en las decisiones tomadas respecto a su vida real.

Lo magistral de la obra queda de manifiesto en su prosa: ágil e inteligente. También en el tratamiento de los personajes que circulan como satélites a través de la protagonista y de los cuales conocemos todos sus sentimientos e ideas a través de un fluir de la conciencia que se entremezcla con la voz omnipresente del narrador, el cual nunca toma partido respecto a los actos o la moralidad de los ciudadanos.

En ocasiones resulta enmarañado discernir quién es el personaje que está protagonizando una escena o desarrollando un pensamiento. En cualquier caso, asistimos a una precisa fotografía de la realidad social de la época, las costumbres y los ideales de la postguerra.

Solo un trágico incidente interrumpe esa cotidianeidad absorbente que atrapa al lector, el cual se convierte en cómplice de las idas y venidas de los personajes, como una especie de voyeur que asiste sorprendido a un espectáculo, a veces grotesco, a veces divertido, en el Londres de 1925.

Woolf es una rebelde, una luchadora, pero no de esas que posturean golpeándose el pecho para que todo el mundo las contemple, sino a través de hechos y, por supuesto, a través de un discurso inteligente y cargado de valor.

Los tormentos que la persiguieron toda la vida nos privaron muy pronto de su compañía y de su obra, el 28 de marzo de 1941 decidió terminar con su existencia arrojándose al río Ouse con sus bolsillos repletos de piedras.

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Cristóbal Terrer Mota

Autor de la novela Cameron (Malbec Ediciones). Responsable del blog sobre series extranjeras Seriemaniac.com. Apasionado del cine, las series y la fotografía. La playa, viajar y la lectura son sus grandes pasiones.

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