El libro de los anhelos reseña completa

16 diciembre, 2020
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16 diciembre, 2020 Pilar Fernández Senac

Reseña de la novela El libro de los anhelos

TITULO: El libro de los anhelos

AUTOR: Sue Monk Kidd

TRADUCCIÓN: Julio Hermoso

EDITORIAL: : Ediciones B

PÁGINAS: 542

AÑO: 2020

GÉNERO: novela histórica

Sobre la autora

La novelista estadounidense, Sue Monk Kidd, nació el 12 de agosto de 1948 en Sylvester, Georgia. Se licenció en Enfermería en la Universidad Cristiana de Texas y, durante veinte años, ejerció como enfermera y profesora de enfermería. Ya con cuarenta años, recibió unos cursos de escritura en la Universidad de Emory, debutando en 1988 con un libro sobre sus experiencias en el cristianismo contemplativo. Mientras tanto, publicaba historias cortas en diversos periódicos. En el año 2002, vio la luz su primera novela, La vida secreta de las abejas, que ocupó los primeros puestos en las listas de éxitos de diversos medios y fue llevada al teatro y al cine. Entre la obra de Kidd también se encuentran títulos como El secreto de la sirena, La primera luz del día o El libro de los anhelos.

Sinopsis

«Me llamo Ana y fui la esposa de Jesús, hijo de José de Nazaret».

Ana es una joven de una familia judía acomodada con inquietudes y sueños. Su vida cambia cuando conoce a Jesús, un joven rebelde que se opone pacíficamente a la dominación de Roma, que no hace milagros pero sí ayuda a pobres y prostitutas y que se convierte en líder casi a su pesar.

Pero lo que se cuenta aquí no se la historia que ya conocemos sino la de las mujeres en una época en la que la inteligencia, el ingenio y la inquietud, eran propiedad de los hombres. Una reivindicación feminista en una novela en la que la riqueza de detalles históricos y la ambientación magistral llevan al lector hasta un paisaje mil veces explorado pero que aparece totalmente nuevo

Mi opinión

«De entre todas las bondades de mi esposo, la que más adoraba yo era que inclinase su corazón sobre el mío en nuestro fino camastro de paja y se quedara escuchando. Lo que él oía era mi vida, que imploraba nacer».

Esta es una de las frases con la que nos tropezamos en la primera página de esta historia, y en la que lo importante no es la persona de Jesús enamorado, sino esa vida que imploraba salir y vivir, plenamente, esa joven que quiere hacer tantas y tantas cosas que le están vetadas. Escribir es una de ellas, algo sin importancia que para Ana lo es todo.

Cuando me encontré con el libro por las redes me llamó muchísimo la atención su cubierta y me llevó a investigar sobre la novela. Al enfrentar la sinopsis, las ganas de conocer la historia de Ana, la mujer de Jesús me hizo ir a la librería a por un ejemplar a pesar de las muchas lecturas que están pendientes en casa.

Me pareció que la autora ofrecía un planteamiento atrevido y original, la suposición, que para algunos no lo es tanto, de que Jesús hubiera tenido una esposa. Debo decir que, al final de la novela, hay una larga, e interesante, nota de la autora que a mí me hubiera encantado leer al principio, porque en ella nos explica toda la investigación que ha realizado, lo que le ha llevado a crear un personaje como Ana y en qué basa todo lo que ocurre en su obra.

Es la propia autora la que nos dice: «No vi a Ana solo como la esposa de Jesús, sino como una mujer con su propia búsqueda: la de seguir la llama de sus inquietudes -sus anhelos- en pos de la inmensidad de su interior. También la vi como una mujer capaz de convertirse no solo en la esposa de Jesús, sino en su compañera».

Y Ana es eso y mucho más. La novela está narrada en primera persona por ella, de ahí que la conozcamos en profundidad. Saber lo que le está ocurriendo en cada momento, no solo en su vida sino en su interior, nos hace admirarla mucho más. Y es que ella no quiere ser lo que se espera de ella, no puede acallar la voz de su interior que la instiga, la aprieta a luchar por lo que quiere, por lo que es justo, por aquellas a las que han quitado su voz de una forma u otra.

«—Porque, Ana, tú eres una mujer. Este es el atrio de las mujeres. No podemos pasar de aquí. (…) Así fue como descubrí que Dios había relegado a mi sexo a la periferia de prácticamente todas las cosas».

A lo largo y ancho de todas estas páginas, Jesús es el marido de Ana y no al revés. Además, en ellas se recrea su versión más humana, como un hombre compasivo, justo, solidario, un revolucionario sin armas, y dejando todo lo relacionado con su divinidad difuminado en la memoria del conocimiento colectivo, porque de esa parte todos hemos oído hablar. La autora sí que narra diversos acontecimientos en los que Jesús es protagonista y de los que sabemos, pero esta vez los conocemos desde la voz de su esposa, que nos muestra una perspectiva distinta.

El contexto histórico de la novela es concienzudo y nos permite conocer y comprender muchas cosas sobre el espacio temporal de la historia, el siglo I, y de los diversos lugares donde ocurre toda la acción.

Como ha pasado tantas y tantas veces a lo largo de la historia, Ana no solo tiene que luchar contra las leyes y normas establecidas por quienes ostentan el poder, sino tiene que enfrentarse a la recriminación de las otras mujeres, porque no pueden comprender que no quiera cumplir con lo que ha de hacer para no alterar el estado de las cosas, un claro ejemplo de ello es su propia madre.

Ana es el gran personaje de la novela El libro de los anhelos, pero está rodeada de muchos más, no solo Jesús, sino un amplio repertorio de personalidades con las que se va cruzando en el recorrido de las páginas. Todos están ahí por algo, todos conforman la Ana con la que la autora pone el punto final. No obstante, hay un personaje, Yalta, que me ha encantado ya que es el contrapunto a esa sociedad agobiante en la que crece la protagonista. Es quien la entiende, la ayuda, alienta y la empuja a conocerse y a no rendirse. Es la que más llega conocerla: «—Piensas con la cabeza. Pero sabes con el corazón».

Cuantas veces nos ocurre esto, cuantas guerras se han desatado dentro de uno mismo por esa simple disyuntiva…

Normalmente acabo mis reseñas con unas notas musicales, cosa que no haré esta vez, y es que he decidido que es mejor hacerlo con una frase de la novela. Unas palabras que con muy poco, para mí, significan mucho, porque creo que esto es lo que nos ocurre cuando intentamos ser quienes no somos, algo que Ana, a lo largo de su historia, ha vivido varias veces.

«En el bosque que llevaba oculto en el pecho, los árboles iban perdiendo lentamente las hojas»

Puedes leer más de mis reseñas en la sección de este blog: reseñas de Pilar Fernández Senac

El libro de los anhelos

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