Usos y tipos de fuentes

8 julio, 2020
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8 julio, 2020 Víctor M. Mirete Ramallo

De la caligrafía a la tipografía

Al igual que nuestra firma o nuestro tipo de letra al escribir habla sobre nosotros y sobre nuestra personalidad, la tipografía comercial también lo hace acerca de la obra o trabajo que represente; marcando su estilo, su carácter, su fuente, su destinatario, su intención, su mensaje, su objetivo y otros muchos aspectos. Es algo psicológico, si lo pensamos bien. Cada trazo, cada forma y cada construcción tipográfica nos reporta algo directa, indirecta, consciente o inconscientemente. Nos conduce a algún sitio. Como el vestir o el hablar hacen a la persona. Es otro mecanismo más de la palabra para comunicarse con su entorno, de igual forma que el color en los dibujos, o una mirada en el amor. I love font .

El tipógrafo Stanley Morison definió la tipografía como:

Arte de disponer correctamente el material de imprimir, de acuerdo con un propósito específico: el de colocar las letras, repartir el espacio y organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto escrito verbalmente.

Por lo tanto, es algo que no podemos rehusar a la hora de escribir, transcribir o comercializar textos. Forma parte del proceso literario, una herramienta más que hay entre emisor y receptor. La elección de nuestras tipografías para nuestros textos se encargará de ayudar en la generación de emociones y sensaciones. Unas fuentes pueden transmitir rigor, fortaleza, sobriedad, mientras que otras pueden evocarnos relajación, diversión o romanticismo. Es lo que se conoce como psicología de la tipografía.

Ahora bien, la elección puede tener dos connotaciones iguales u opuestas según su motivación y ejecución final. Podemos hacer uso de la creatividad y el gusto particular u optar por los estandarizados y usos profesionales de la tipografía y fuentes. A partir de ahí, las ramificaciones son casi infinitas, tanto con una vía como con otra.

Si es la primera la que decide, la creatividad no tiene límites ni los gustos personales explicación coherente. Si optamos por la segunda vía, la diversidad se ramifica en tipos de obras, trabajos o textos, creando una amplia gama de estándares, recomendaciones y usos tipográficos comerciales. Si bien, yo soy de la opinión que en la unión de fuerzas está la virtud.

Este artículo podría ser interminable si afrontamos cada una las tipografías que pueden emplearse en textos de índole empresarial (membretes, formularios, comunicados, logos, etc…), de ámbito institucional (cartas oficiales, diplomas, etc…) o para textos divulgativos (libros escolares, enciclopedias, manuales, etc…), entre otros muchos más sectores que requieren de textos en sus diferentes modalidades y usos. Pero, como siempre para encontrar explicación a todo debemos recurrir al peso de la historia.

El término tipografía proviene del método de impresión que hace uso de ‘tipos’, que son cada una de las piezas usadas en la imprenta en las que hay un realce con una letra u otro signo,​ así como a cada una de las clases de esta letra. Hoy día, el ófset ha devaluado y casi erradicado el uso de la imprenta tradicional por tipos. Pero, antes de todo esto no existía nada, valga el perogrullo.

Mucho antes de la invención de la imprenta, se escribía en manuscritos, pergaminos u otros soportes similares a través de la caligrafía artesanal, y de la cual provienen casi todas las que hoy día conocemos, teniendo esta su origen en China allá por el año 2600 a.C. Posteriormente, en la Edad Media, y de forma independiente la cultura occidental desarrolla el alfabeto latino y la islámica el alfabeto árabe.

Y con la llegada de la imprenta todo cambió en el noble arte de la escritura. Y con ese invento apareció la tipografía, relegando poco a poco a la caligrafía artesanal a una mera afición. Los primeros impresos de Gutenberg utilizaron un estilo de tipografía gótica, que tenía connotaciones cursivas. En adelante, se fue incorporando la caligrafía románica, más redonda; y poco a poco la tipometría utilizada fue ampliándose y admitiendo nuevas formas y decorados.

No nos vamos a poner demasiado técnicos, porque al final somos escritores y no impresores, pero entre la amplia gama de fuentes tipográficas que podemos encontrar ya disponibles en soporte digital y que por ende pueden ser susceptibles de acabar en un papel, podemos encontrar un océano de posibilidades. Tipografías más bonitas, más técnicas, más protocolarias, más corporativas, más clásicas o imitadoras, como la fuente de máquina de escribir.

Hoy día, la comunidad de diseño reconoce cinco grandes categorías tipográficas:

Las Serif

Caracterizadas por esas pequeñas líneas que asoman en los bordes de las letras. Las tipografías de esta familia son muy fáciles de leer porque esos pequeños pies crean una sutil conexión sutil entre las letras. Son habitualmente utilizadas para textos más o menos largos, como blogs, literatura o periódicos.

Las Sans Serif

Similares a los tipos de letra serif pero sin los pies (sans significa sin). Son generalmente limpias y geométricas, lo que las hace más fáciles de leer en textos muy grandes o muy pequeños. Se utilizan con frecuencia en titulares, subtítulos y textos descriptivos cortos.

Las Display

Este tipo suelen ser gruesas y con diseños atractivos. Es fácil encontrar estas tipografías en rótulos de grandes dimensiones o encabezados de revistas ya que son visibles desde gran distancia, siendo poco legibles a pequeño tamaño.

Las Script

Si queremos una fuente con estilo y personalidad, las script son la mejor opción. Poseen un montón de matices, rizos y florituras, por lo que a veces parecen escritas a mano. Nos recuerdan a ese origen artesanal del que hablábamos.

Las Symbol

No son letras sino símbolos. Contienen caracteres griegos, iconos, signos matemáticos y de puntuación… Aportan a la lectura una imágen a través de la letra.

Los usos y tipos de fuentes puede parecer un tema menor, pero nada más lejos de la realidad, pues no solo nuestra palabra está impresa, sino nuestra voz. Como dijo Voltaire:

“La escritura es la pintura de la voz.”

 

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Víctor M. Mirete Ramallo

Escritor murciano nacido en 1982, Autor de la “Saga de Ficción Histórica de Frédéric Poison” y cuyo lema es: «La vida no consiste en vivir de ilusiones, sino en vivir ilusionado.

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