Reseña de El retrato de Dorian Grey

20 julio, 2020
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20 julio, 2020 Paco Rabadán Aroca

El retrato de Dorian Grey: Oscar Wilde y la perversidad de la estética

Reseña de Paco Rabadán Aroca

Obra: El retrato de Dorian Gray

Autor: Oscar Wilde

Editorial: Varias

Páginas: 200

Año: 1890

Género: Novela

Precio: 10,00€


Sobre el autor

Oscar Wilde (Dublín, 1854 – París, 1900). Hijo del cirujano William Wills-Wilde y de la escritora Joana Elgee.

Estudió en la Portora Royal School de Euniskillen, en el Trinity College de Dublín y, posteriormente, en el Magdalen College de Oxford, centro en el que permaneció entre 1874 y 1878 y en el cual recibió el Premio Newdigate de poesía, que gozaba de gran prestigio en la época. La lectura de autores como John Ruskin y Walter Pater conformó por esos años su ideario estético.

Entre 1887 y 1889 editó una revista femenina, Woman’s World, y en 1888 publicó un libro de cuentos, El príncipe feliz, cuya buena acogida motivó la publicación en 1891, de varias de sus obras, entre ellas El crimen de lord Arthur Saville. También se reeditó en libro una narración publicada anteriormente en forma de fascículos, El retrato de Dorian Gray, la única novela de Wilde, cuya autoría le reportó feroces críticas desde sectores puritanos y conservadores debido a su tergiversación del tema de Fausto.

Sinopsis

Narra la historia de un joven inglés, Dorian Gray, que es muy atractivo e inocente. El joven Dorian se convierte en el modelo preferido de un pintor, Basil Hallward, y en este contexto comienza la historia y su leyenda.
Mientras posaba para Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un ser muy irónico, que influirá de manera decisiva en su vida. Henry es un aristócrata hedonista cínico muy propio de su época que seduce a Dorian en su visión del mundo donde el único objetivo es la búsqueda de la belleza y el placer.

Una vez que Basil Hallward ha completado su obra maestra del cuerpo integral de Dorian Gray, la historia evoluciona con más interés. Dorian queda tan maravillado con el cuadro que pide un deseo. Dorian quería permanecer eternamente joven siendo el marco quien envejeciese por él, y su deseo era tan profundo que estaba dispuesto a entregar su alma como moneda de cambio. El diablo no apareció para fijar el contrato, pero su deseo fue igualmente atendido.

Esta visión de Dorian terminó por conducirlo a cometer los actos más horribles. No fueron pocos los que sucumbieron directa o indirectamente por él. Solamente cuando tenía una actitud cruel se producían cambios pequeños en su imagen y se va viendo lo que realmente sucede. Con cada pecado, el retrato se desfiguraba cada vez más hasta convertirlo en irreconocible. Después tomará una difícil decisión que cambiará su vida para siempre.

 

Mi opinión

El éxito que alcanzó Wilde se basaba en el ingenio mordaz y punzante que derrochaba en sus obras, dedicadas casi siempre a fustigar las hipocresías de sus contemporáneos. La crítica social, tan común y aceptada hoy en día, resultaba caustica en la burguesía de la época victoriana y, por eso, al amigo Oscar le llovían bofetadas cada vez que una de sus obras veía la luz. Con esta novela en cuestión, no fue diferente: parte de la crítica llegó a tacharla, incluso, de indecente.

Desde mi punto de vista, es una novela metafísica que representa la obsesión sobre el poder de la juventud y la belleza, obsesión que compartió el propio autor hasta el mismo día de su muerte, prefiriendo comprar un traje elegante que un plato de sopa caliente, cuando ya se encontraba enfermo y sumido en la miseria. Al mismo tiempo, encuentro que es una profunda reflexión sobre la naturaleza del arte y la perversidad de la estética. Esta preocupación por la interferencia del arte y la belleza en la vida son una constante en la obra del autor.

«Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte», dice uno de los brillantes diálogos que podemos encontrar entre sus páginas, donde se refleja la tensión entre la moral y el hedonismo que irá aumentando conforme avancemos en su trama. Trama única y lineal, por cierto, donde el autor peca de novato en la «distancia larga», ya que su especialidad siempre fueron las obras de teatro, los cuentos y la poesía. Quizá por eso, y aunque suene raro, fuese la única novela que escribió en su vida.

«Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte»

La prosa de Wilde es el reflejo de la época, solo que él lo hizo mejor que todos sus contemporáneos. Además, la carga de sarcasmo y los retruécanos de los personajes te hacen llegar a la acotación del diálogo con un interés desmedido —aquí sí que la vena de dramaturgo se luce en todo su esplendor—, dejando lindezas del tipo:

«Como todas las buenas reputaciones, cada éxito nos trae un enemigo. Para ser popular es preciso ser mediocre».
«―¿Qué eres? ―Definirse es limitarse».
«La única diferencia entre un capricho y una pasión para toda la vida, es que el capricho dura un poco más».
«¿Qué era la juventud en el mejor de los casos? Una época de inexperiencia, de inmadurez, un tiempo de estados de ánimo pasajeros y de pensamientos morbosos. ¿Por qué se había empeñado en vestir su uniforme? La juventud lo había echado a perder»•

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