Reseña de Las hijas de la tierra

22 diciembre, 2019
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22 diciembre, 2019 Pilar Fernández Senac

Reseña de la novela Las hijas de la tierra

Título: Las hijas de la tierra

Autora: Alaitz Leceaga

Editorial: Ediciones B

Páginas: 559

Año: 2019

Género: Novela

Calificación: 

 

Sobre la autora

Alaitz Leceaga (Bilbao, 1982) es una apasionada lectora de novelas victorianas, de terror y sagas familiares. Después de publicar numerosos relatos cortos en distintos portales de internet, que suman más de 60.000 lecturas y cientos de comentarios positivos, se lanzó a escribir su primera novela. El bosque sabe tu nombre (Ediciones B) se convirtió en un fenómeno editorial incluso antes de su publicación. Las hijas de la tierra es su segunda novela.

Sinopsis

Una tierra maldita.
Una mujer dispuesta a luchar por el poder.
Un gran misterio que debe salir a la luz.

Año 1889, La Rioja. Hay quien dice que una maldición se ciñe sobre los viñedos, secos desde hace años, de la finca Las Urracas. Mientras las grandes bodegas de la región comienzan su edad dorada, Gloria -la joven hija del propietario- languidece en la vieja mansión familiar, viendo aproximarse otro otoño sin cosecha.

Sometida a la autoridad de una tía cruel y un padre ausente, Gloria verá cambiar su vida de un día para otro cuando tenga que ponerse al frente del negocio familiar. Será entonces cuando comience una larga batalla que la enfrentará a los bodegueros y caciques locales, que no conciben tener como rival a una mujer. Y menos a una que pone en duda sus viejos privilegios.

Con la ayuda de sus hermanas, Gloria luchará por recuperar el esplendor de sus viñedos, al tiempo que se adentra en los secretos que esconden las habitaciones cerradas y los campos muertos de Las Urracas. Bajo la sombra de una maldición que solo al final sabremos si es cierta, las mujeres de esta novela lucharán, sin miedo a nada ni a nadie, por el poder que les pertenece.

Mi opinión

Las portadas de los libros, algunas veces, cumplen con su propósito, que no podamos resistirnos a ojear las páginas que esconden.Así que sí, fui a por él por la portada y lo compré por la sinopsis. Y me alegro mucho de haberlo hecho.

Es un libro extenso, más de quinientas páginas que se pasan en un suspiro. La pluma de la autora te atrapa en ese pequeño rincón de La Rioja en el que está ambientada la historia, te hace sentir ese ambiente enrarecido y respirar de los secretos que se intuyen tras las paredes del cortijo, entre las viñas muertas desde hace años y en los murmullos de los que mandan. A finales del siglo XIX las mujeres tenían unos papeles muy claros y concretos, y quien se atreviera a desafiarlos no lo tendría fácil, ni mucho menos. Las protagonistas de esta historia saben a qué atenerse, saben que no deben desobedecer.Hasta que lo hacen. Y el mundo, su mundo, un mundo de vino y no de rosas, se alza contra ellas.

La historia nos narra la vida de tres hermanas desde la voz de una de ellas, la mayor. Gloria vive escondida, tiene miedo, de los demás y, lo que es peor, de ella misma. Un miedo que se han encargado de alimentar y alimentar quienes las rodean: su hermano, su padre, el pueblo…

«—Vives en una tierra que te odia, tan podrida y seca por dentro como tú y como las otras dos —empezó a decir—. La ruina de Las Urracas se está convirtiendo en la ruina de todo San Dionisio, ¿y sabes lo que se rumorea en el pueblo? Que todo es culpa de las Veltrán-Belasco: la sequía que dura años ya, las malas cosechas, el hambre, los incendios… hasta la epidemia de cólera que mató a tantos hombres hace algunos años y dejó enfermos de por vida a otra docena. Todo por vuestra culpa. Vosotras sois lo peor que ha crecido en la maldita tierra de Las Urracas: la mala cosecha. Las hijas de la tierra».

Y es que mientras leía esta historia me daba cuenta de lo importante que es lo que nos cuentan los otros, la forma en la que, de una forma ciega, cuando somos apenas un proyecto de persona, lo interiorizamos, lo hacemos tan nuestro que más tarde, deshacernos de todo lo que hemos creído a pies juntillas, es una tarea dolorosa. Gloria lo logra cuando, por decirlo de alguna manera, descubre a sus hermanas. Es en ese momento, cuando las tres empiezan a compartir momentos, secretos, ideas y experiencias, cuando el mundo comienza a ser un lugar distinto para Gloria, y para sus hermanas.

«Antes le hubiera creído. Hacía apenas un año, las palabras de Rafael se habrían vuelto peligrosas más peligrosas que sus manos o que el odio que chisporroteaba en sus ojos. Pero no ahora, ahora sabía que él mentía. La cadena formada solo por tres eslabones que había forjado con mis hermanas era mucho más fuerte que las palabras cubiertas por el odio viscoso de Rafael».

Y en ese despertar de Gloria, hay mentiras que empiezan a salir a la luz, secretos crueles y oscuros que aparecen gritando la verdad. El ambiente gótico de la novela es un aspecto con el que he disfrutado muchísimo, al igual que con el realismo mágico del que están bañadas todas las páginas. Las supersticiones, las voces que nunca desaparecen del todo, el viento y los pájaros que traen noticias y las certezas de lo que ocurrirá de una de las hermanas, hacen que el halo de misterio no abandone esa bodega riojana.

Gloria es la protagonista por excelencia ya que es su voz la que nos cuenta todo lo que ocurre en San Dioniso, pero a lo largo de los cientos de páginas también conocemos la historia de otras mujeres. Como ya dije de sus dos hermanas, Teresa y Verónica, que tienen que luchar sus propias guerras. Guerras complicadas en esa sociedad de finales de mil ochocientos, con graves consecuencias, ya no solo morales, sino físicas.

«—¿Por qué no? Yo he tenido que luchar por cada hectárea de libertad. He tenido que agarrarme a la vida con uñas y dientes para seguir aquí, a pesar del dolor. —Teresa hizo una pausa y miró el cuero verde que escondía las cicatrices de ese dolor invisible—. Me he ganado esa libertad, para todos. Para que otros no tengan que sufrir igual que yo».

Pero, además de ellas dos, conocemos a Diana, una renegada de todo y por todos, simplemente porque nunca dejó que lo demás decidieran por ella, porque desobedeció mucho antes que ninguna. También está Jimena, la alcaldesa, una mujer que ha tenido que ir haciéndose a la vida, que únicamente mira por ella, porque sabe que nadie más lo hará. Y está también Denise, una luchadora que llega al pequeño valle desde la gran y revolucionaria Francia. También hay personajes masculinos maravillosos, vecinos del pueblo y bodegueros que se ven arrastrados por la mayoría pero que, en los momentos importantes no dudan en diferir del pensamiento general. Y Miguel, un tullido reservado que llega a Las Urracas para demostrar a las hermanas Veltrán-Belasco que él está por encima de las supercherías y los temores a las pelirrojas.

Esta vez me he extendido más que otras veces, pero es que la novela tiene tanto de lo que podríamos hablar… He disfrutado mucho con esta historia de mujeres en tiempos difíciles, de sororidad, de misterio y oscuridad, de hombres valientes que no temen a los cobardes que solo se aprovechan del poder. Y para terminar os dejo con este trocito de «Sacar la voz» una canción de Ana Tijoux, porque a veces es complicado encontrar nuestra voz, pero cuando ocurre…

«Sacar la voz que estaba muerta, y hacerla orquesta. Caminar, seguro, libre, sin temor, respirar, y sacar la voz».

Comments (5)

  1. m jesus

    me ha encantado , creo que no se puede escribir una novela más interesante que esta, tambien me gusto muchisimo, la anterior de esta misma autora, el bosque sabe tu nombre, espero impaciente la siguiente novela, gracias

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