Entrevista a Eduardo Aguiar

9 mayo, 2019 Víctor M. Mirete Ramallo

Entrevista a Eduardo Aguiar, autor de Las Crónicas de Vulcania: La espada de los Druidas

La fantasía épica de Aguiar llega desde la Pangea hasta El quinto libro

Algo bueno han tenido que hacer J.R.R. Tolkien y George R.R. Martin, así como Peter Jackson y HBO para que tantas legiones de lectores y espectadores fascinen con otros mundos pasados, épicos y fantásticos. Pero también para que tantos escritores sientan la llamada de la inspiración. Hoy os descubrimos a otro de esos nuevos creadores de leyendas, de epopeyas, de grandes historias plagadas de pequeños detalles que sueñan con ver su mundo cabalgar a lomos de un gran libro o una gran película.

Dijo Aragorn en El Señor de los Anillos: —¡Puedes contar con mi espada!

Pues en breve, podremos contar con la espada de Eduardo Aguiar, ya que próximamente se publicará, a través de Caligrama Editorial la primera entrega de la saga Crónicas de Vulcania, y la cual lleva por título La espada de los Druidas, y cuya sugerente portada ya nos traslada de lleno a uno de esos mundos y a una de esas épocas en donde el honor y el horror van de la mano.  Y es que en esta nueva propuesta de fantasía épica que nos invita a conocer Eduardo, encontraremos Espadas, Druidas, brujería, Fuerzas de la Oscuridad, Civilizaciones prehistóricas, Monstruos, Criaturas, héroes y un sin fin de aventuras que tendrán lugar en la gran masa de tierra llamada Pangea. Pero también nos sumergiremos en una civilización y una literatura que aúna el existencialismo, la ciencia y las teorías fantásticas.

«De los cielos caerá primigenia materia, y cuando negro sea el Sol, los hermanos ausentes forjarán con ella el sin par amuleto de nombre Brooheelda. 
Fiero guardián será su custodio, y secreto su emplazamiento, hasta que la reliquia viaje a la Tierra Azul. 
Y los retornados prestarán a ésta su vasto poder, y la Tierra Azul deslumbrará siendo invicta bajo su mágico influjo». 
Así comienza la historia… Ahora, nos vamos con Eduardo Aguiar a Vulcania para que nos habla más y mejor sobre esa tierra y esa época que se forjó en su mente.

Entrevista a Eduardo Aguiar

P: Dicen que los escritores son escritores porque no están conformes con el mundo que les rodea y deciden crear el suyo propio ¿Estás de acuerdo con ello?

R: Algo de eso hay. Estaréis de acuerdo conmigo en que en infinidad de aspectos el mundo que nos rodea demasiado a menudo deja bastante que desear, y nuestras propias vidas, sin ir más lejos, pueden llegar a resultar terriblemente monótonas. Es en esos momentos cuando nuestra cordura decide pulsar el “botón de pausa” y llevarnos a otros mundos ficticios que nos permitan evadirnos un rato de tanta mediocridad. Yo, por ejemplo, cuando estoy inmerso en la escritura de mis novelas logro ausentarme de esa realidad anodina y amarga. Del mismo modo, me gustaría pensar que mis lectores pueden hacer lo mismo adentrándose en los mundos que construyo para ellos.

P: Te propongo un viaje. Pagas tú, claro. Llévanos a Vulcania en pocas líneas y cuéntanos qué nos vamos a encontrar allí nada más pisar tierra.

R: Os encontraréis en una época antediluviana, cuando los continentes aún no se habían separado y todavía formaban una gran masa de tierra llamada Pangea, y poco a poco descubriréis que ésta se hallaba habitada por un buen número de criaturas, aunque muy diferentes entre sí: unas son seres grotescos y monstruosos; las otras son razas inteligentes, diseminadas en un puñado de reinos colindantes.
Una de estas razas es muy similar a la del ser humano actual, y ha alcanzado un nivel de desarrollo semejante al de nuestra Baja Edad Media. En una aldea remota de este reino viene al mundo un niño con una extraña marca de nacimiento en mitad del pecho; es la señal del Elegido, también conocido como Hijo del Dragón: un personaje que —según las antiguas profecías— deberá enfrentarse un día a las Fuerzas de la Oscuridad que asolarán Vulcania, el reino al que pertenece Madox, nuestro protagonista.

Sin embargo, el muchacho crece en la ignorancia absoluta del papel que el destino parece tenerle reservado. Hasta una noche en la que sucede algo inesperado que lo conmina a dirigirse por vez primera a la capital, donde —con más pena que gloria— descubrirá el «sendero» que el azar parece haber trazado para él.
En su aventura no estará solo, pues poco a poco irán sumándose una serie de variopintos personajes totalmente trascendentales para su sorprendente viaje —tanto físico como interior—, en pos de un amuleto perdido de cuya recuperación depende la salvación o el hundimiento definitivo del reino de Vulcania: ¡la mítica espada de los druidas!

P: Ya desde la introducción nos hablas de las culturas antediluvianas. Nos sitúas en una época de alguna forma prehistórica, la Pangea, que abre la puerta a esas teorías fantásticas como los ‘Opparts‘, pero ¿Por qué decidiste retrotraerte tanto en la línea temporal?

R: Fue un mero recurso narrativo. Una “disculpa” para librarme del pesado lastre de lidiar con las exactitudes geográficas y/o históricas. En otras palabras: mi mundo, mis normas. Al mismo tiempo, me daba la opción de “jugar” con criaturas imposibles de concebir en un momento histórico más realista.

P: Por aludir a las mencionadas en la introducción: Juego de tronos propone política, El señor de los Anillos propone un viaje de aventuras… ¿Qué nos propones tú?

R: Yo os propongo un viaje de aventuras, sí, pero paralelamente, también un “viaje interior”; es decir, la transformación de un joven leñador casi analfabeto en un héroe mitológico. Y si he hecho bien mi trabajo, ese segundo viaje será tan interesante o más -si cabe- que el primero.

P: Es quizás, el género por excelencia que más juega con la libre interpretación y con la imaginación. Todo parece tener cabida al crear estos mundos, pero, obviamente todo debe tener coherencia en el conjunto de la obra. ¿Qué opinas?

R: Eso es indudable: y podéis jurar que es una de las partes más laboriosas de la construcción del libro. Entrelazar tal cantidad de subtramas hasta hacerlas converger en un final donde todas encajen como un guante ha sido un trabajo arduo y doloroso. Prácticamente como un parto.

P: Madox, el elegido. El niño que nació con una extraña marca de un Dragón en el pecho Ese ser capaz de lograr cosas que ni él mismo imagina. El azar, el destino y la determinación marcan su devenir. ¿Cuando te pusiste a urdir esa historia quién fue antes, Madox o la trama?

R: Si os digo la verdad, quizás os cueste creeerla. Uno de los primeros conceptos que asaltaron mi mente fue el título del libro: La Espada de los Druidas. No me preguntéis por qué, pues sería incapaz de responder a tal cuestión. Fue como algo que flotaba en el éter y mi mente lo captó y se encandiló con ese título. Desde el minuto uno supe que iba a titularse La Espada de los Druidas, aún cuando ni yo sabía que diablos representaba esa espada, ni para que diantres debía tener una espada un druida. Madox llegó mucho después, de hecho, si os fijáis, no nace hasta bien entrado el capítulo cuatro. Por tanto, primero empecé a urdir la trama, y Madox vino a ser el catalizador de la misma.

P: ¿Qué encontraremos en tu mundo que podamos ver en la actualidad? ¿Qué mensajes subversivos y reflexivos te gustaría que el lector extraiga?

R: Como comentábamos un poco más arriba, nuestro mundo adolece de un sinfín de problemas: hambre, guerras, desigualdad, tiranías… eso también podréis encontrarlo en mi mundo, pero igual que en el mundo real, también hallaréis bondad y virtud, y no sólo del protagonista, sino también, en ocasiones, de quien menos te lo esperas. Ese es el mensaje subversivo y reflexivo que intento mostrar al lector. Que gente buena y mala hay en todos los lados, en todas las razas, y en todas las culturas.

P: ¿Hace falta un mapa y un glosario? Es costumbre en multitud de historias de este tipo que el autor nos instruya previamente y nos marque unas pautas. Un mapa y un glosario suelen ser el mejor instrumento para presentar su mundo, y para que el lector pueda ir navegando por las páginas sin perderse en el camino. Tú lo has hecho. Nos das el mapa de Pangea, la ampliación de la zona de Vulcania y un extenso glosario, que también puede verse en tu Web. Pero ¿cuál es tu fuente de inspiración para el diseño territorial, los nombres, etc…?

R: Particularmente, yo no considero el mapa y el glosario elementos imprescindibles para disfrutar la trama de la novela, sino más bien una especie de “extras” u “obsequios” para lectores más detallistas que agradecen este tipo de complementos. En cuanto a mi fuente de inspiración para los nombres, ya bien sean estos de personajes o lugares, lo primero que intento es que no suenen a derivados de nomenclaturas latinas o anglosajonas. Una vez tenido en cuenta este factor, empiezo a darle vueltas a la cabeza hasta que me echa humo. En ocasiones, para decidir un nombre, he tenido que tachar previamente veinticinco o treinta posibles candidatos. Y no exagero lo más mínimo.

P: Además de Madox, el lector va a ir encontrando un sin fin de personajes dispares y variopintos. Es sin duda una obra coral como no podía ser de otra forma, pero, además del protagonista, ¿Qué personajes crees de vital importancia para la historia?

R: En la novela aparecen cuarenta y tantos personajes, sino cincuenta. Afortunadamente, una gran parte de ellos son meros secundarios que hacen poco más que un cameo puntual. Particularmente, abomino de las novelas que manejan elencos tan amplios que llega un momento en que acaban confundiendo al lector.

Me gustan las obras ágiles y concisas, valores que no tienen que ir necesariamente de la mano de la simpleza.

En La Espada de los Druidas hay diez o doce personajes verdaderamente importantes. Madox (cómo no), Dársila (su interés romántico), Trixel (su mejor amigo), su padre Gandor, su madre Telonia, el Rey Baltar, la Princesa Zaldivia, el sumo sacerdote Zarlok, el orco Ursus, Grimmond el piromante… ¡y cómo no, el maléfico y terrorífico Khang!

P: ¿Disfrutas más creando y narrando a los villanos o a los héroes?

R: Yo soy de los que creen a pies juntillas que la grandeza de un héroe se mide sobre todo por el nivel de peligrosidad de sus villanos. Cuanto mayor sea la amenaza, mayor será el mérito del héroe a la hora de enfrentarla. Eso hace que disfrute lo mismo creando tanto a unos como a los otros.

P: ¿Para cuanto tiempo y volúmenes tendremos saga de las Crónicas de Vulcania?

R: Esta es la pregunta más fácil de responder hasta ahora: mientras el público lo demande habrá entregas. Así de sencillo. Si la primera parte no cuaja (hablamos tanto de ventas como de críticas), quizás la secuela que estoy escribiendo ahora mismo se quede para siempre en un cajón. La pelota está en vuestro tejado.

P: Aunque es autoedición, publicas nada más y nada menos que con una editorial perteneciente al grupo Penguin Random House. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de editorial hasta tomar la decisión final?

R: Yo siempre he dicho que las casas de autoedición son imprentas disfrazadas de editoriales. Pero a mi entender, Caligrama es otra cosa. Creo firmemente que tienen “ojeadores” en la sombra, que si ven auténtico potencial en un jugador de la cantera es fácil que lo suban a Primera División. No sé si me explico…

P: Meridianamente. Hay ojos en todas partes. Por cierto, danos, si es posible, alguna exclusiva. Lanzamiento, presentación…

R: Ahora mismo, la obra está en proceso de maquetación y diseño y el lanzamiento está previsto para principios-mediados de junio (de momento, aún ni yo sé la fecha exacta, pero por ahí anda la cosa). Eso sí: os prometo que en cuanto haya una fecha oficial seréis los primeros en saberlo. En cuanto a la presentación, casi seguro que se hará en una librería de mi barrio bastante especializada en el género (no en vano, se llama librería Hobbit).

P: Te propongo un juego. Ponle una canción de banda sonora a tu historia, un actor para encarnar Madox, un continente para rodar los exteriores y un director para la película.

R: Cualquier banda sonora épica le iría bien (por ejemplo, la que le pusimos al booktrailer); como actor para interpretar a Madox me gustaría mucho Kodi Smit-McPhee (protagonista de Alpha): un continente… ¿te vale el desierto de Tabernas en Almería? ¡Ja, ja, ja! Y un director, Sam Raimi.

Pues ahí queda eso… se abre el plazo para que los productores puedan comprar los derechos. Pero, mientras tanto veamos el booktrailer promocional de la novela.

P: Bajo el seudónimo de Jonathan Striker has puesto en marcha el popular blog The Mystic bubble, centrado en la crítica de cómics y el cine de culto. También creaste el blog Hablemos con Spider-man, y además has sido guionista del webcomic semanal La patrulla Vengadora. ¿Ha influido para bien o para mal (o ambas) tu faceta como creador de cómics a la hora de convertirte en escritor de novelas?

R: No creo que haya influido ni para bien, ni para mal: son dos formas de narrar absolutamente distintas. Ahora bien, cuando te consideras un contador de historias (y yo me considero uno), el medio es lo de menos. Lo importante es la idea que sirva de motor.

P: Y ya para acabar, nuestra pregunta fija para todos los que pasáis por El quinto libro ¿Qué te hace reír y qué te hace llorar cada día?

R: Yo, cuando converso, soy una persona muy irónica, y una de las cosas que más me hacen reír son mis propias “maldades” y los juegos de palabras que me salen por la boca a borbotones. Pero, al mismo tiempo, también soy un tipo muy sensible, melancólico y nostálgico. A veces lloro recordando cosas bellísimas del pasado que se han perdido para siempre, por ejemplo, una de las que cito en la página de agradecimientos de la novela, y es mi infancia en casa de mis abuelos. Cuando paso por delante de esa casa, hoy ocupada por extraños, a veces lloro recordando aquel pasado feliz y que nunca volverá.

Encuesta rápida de El quinto libro

Un color: Rojo.

Una comida: Una buena tortilla española con tropezones de chorizo.

Una película: Forrest Gump.

Una canción: My Sweet Lord de George Harrison

Un lugar: La casa de mis abuelos en la segunda mitad de los años setenta.

¿Nos cuentas un chiste?:

Van dos tíos subiendo las escaleras de una casa de putas cuando al llegar arriba le dice uno al otro: “Jo, macho, que suerte he tenido: cuando subíamos bajaba mi mujer y no me ha visto de milagro”.

 

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Víctor M. Mirete Ramallo

Escritor murciano nacido en 1982, Autor de la “Saga de Ficción Histórica de Frédéric Poison” y cuyo lema es: «La vida no consiste en vivir de ilusiones, sino en vivir ilusionado.

Comments (6)

  1. Marcos

    Quiero felicitar a Eduardo.
    Esta novela fantástica nada tiene que envidiar a Juego de tronos o El señor de los anillos.
    Ahora que ya se acabaron estás sagas.
    El señor Aguiar no hace volver a volar con su saga.
    Solo darle la enhorabuena a este escritor principiante.
    “Ya estoy esperando la segunda parte.”
    Un saludo.

  2. Freddy Novoa

    Como lector beta de la obra ,he de decir que la novela es sublime ,te engancha rápidamente,te sumerge en la historia, a la vez que te mantiene en vilo ,mientras uno va haciendo un montón de diferentes cábalas en su cabeza, acerca del desarillo final de la misma ,absolutamente recomendable

  3. Marta R. Durán

    Por fin algo nuevo e interesante en este género.
    Enhorabuena al autor.
    ¡Ya tienes una fan!

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